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En Atesora Group facilitamos los cambios de comportamiento y actitud (soft skills) de las personas que forman parte de las organizaciones que les permitirán conseguir resultados superiores de forma sostenible.

Abundancia o escasez

La abundancia es una sensación que procura un gran bienestar, serenidad y plenitud. Como toda sensación, es personal y no es cuantificable; y sin embargo cada individuo es capaz de reconocer si la ha alcanzado o aún no. Alcanzas la abundancia después de recorrer un camino en el que vas sintiendo como cada vez tienes más.

Puedes identificar los momentos de tu vida en los que sientes que tienes poco, suficiente, mucho o muchísimo, y siempre tendrás claro si tienes o no abundancia, porque cuando sientes la abundancia ya no necesitas nada más. Observa que utilizo el verbo sentir para expresar que “probablemente no tengas más cantidad”, sino que tú “sientes que la tienes”. La abundancia se relaciona con tus expectativas, y éstas con tus creencias y valores.

Algunas de ellas te ayudan a alcanzar esa sensación y otras te alejan. Algunas personas tienen el convencimiento de que la vida ofrece una inabordable variedad de fuentes de abundancia, mientras otras creen que no hay suficiente para todos. Creer en una de las dos no es más que tu elección.

Puedes usar tu libertad para elegir la que prefieras. En este instante viene bien recordar a Víctor Frankl: “La libertad definitiva es el derecho a elegir tu actitud frente a la vida”. ¿Cuántas veces te has descubierto con pensamientos desempoderantes revoloteando por tu cabeza? Limitaciones, miedos, escasez… Pensamientos que infunden emociones negativas, que promueven decisiones y acciones incompetentes. Pensamientos que habitan en un mundo de escasez en el que hay luchar contra los demás para no quedarte sin lo poco que hay. Un mundo duro y estresante.

Para sobreponerte en esos momentos, sólo necesitas recordar que eres libre. Puedes elegir tu actitud, creencias y expectativas. No permitas que otros las elijan por ti. Es tu vida, y no tienes otra. ¿Tiene que ver la abundancia con la felicidad? Si tu definición se parece a “disfrutar con lo que tengo, mientras busco lo que deseo” es probable que tu respuesta sea afirmativa. En Atesora Group acompañamos a las personas a disfrutar con lo que tienen y a conseguir lo que desean.

Jaime Bacás. Socio de Atesora Group

 

cambio artículo de Jaime Bacás Atesora Group

El cambio del cambio

El mundo cambia continuamente porque el ser humano no descansa en su empeño de cambiar, mejorar e innovar.

Uno de los retos a los que se enfrentan las organizaciones constantemente es el cambio. Unas lideran los cambios, y las seguidoras se esfuerzan en copiarlos y adaptarlos para no quedarse rezagadas y desaparecer.

Las organizaciones cambian los valores, los modelos de liderazgo, los roles que desempeñan los empleados, su mentalidad y un largo etcétera. Además la frecuencia del cambio se acelera exponencialmente.

Sean del tipo que sean esos cambios (tecnológicos, productivos, etc.), son las personas las que los implantan; y, por tanto, su gestión es dirigida por el departamento de RRHH independientemente del tipo de cambio que se trate.

Uno de los cambios más relevantes, universales y actuales es la adaptación de la organización a la tecnología digital. La mayoría ya ha empezado o está diseñando su planificación.

Las organizaciones suelen tener un nivel aceptable en la gestión de la parte hard: el proyecto y el proceso. No tanto en la parte soft: las personas. No debería sorprender que casi un 70% de los proyectos de cambio fracasan total o parcialmente, y que casi un 60% de ellos se debe a asuntos relacionados con las personas.

Existen varias razones que explican esa elevada tasa de fracaso. Una de las principales es la incapacidad de los líderes en conseguir la adhesión de sus colaboradores en el cambio.

Por razón de la extensión de este artículo sólo apuntaré unas pocas explicaciones que podrían aportar una perspectiva diferente para enfocar con mayor efectividad este último aspecto.

El “café con leche para todos” no funciona

Casi todo el mundo que habita en una organización conoce el significado de esta expresión y, desgraciadamente, la olvida cuando se trata de implantar el cambio.

Cada individuo necesita comprender “para qué ese cambio es importante para él, personalmente” (Simon Sinek). Y eso no se consigue exclusivamente con un plan de comunicación corporativa, que es necesario aunque insuficiente.

Push no funciona

Algunas organizaciones creen que los líderes tienen un rol importante en la transmisión a sus colaboradores del cambio. Y están en lo cierto. La cuestión es “el cómo” lo hacen. Y aquí aparece el modelo de liderazgo que ejercen estos líderes.

En nuestra experiencia, trabajando con tantas organizaciones de todos los sectores, el motivo principal de fracaso es que el modelo relacional líder-colaborador más frecuente sigue siendo Push; el líder se esfuerza en “vender” el cambio apoyándose en “sus creencias” y en “sus intereses”, muchas veces en un “argumentario” diseñado y promovido por la organización.

Push es un estilo que fuerza, obliga, ordena, de arriba abajo, que no incluye al colaborador. Push no funciona.

La alternativa efectiva es el estilo Pull, que facilita, atrae, seduce, comparte, que incluye al colaborador.

La persona necesita una “motiv-acción” para esforzarse en un cambio. El rol del líder no es vender su visión del resultado que el cambio generará, sino co-facilitar el diseño de la visión de los resultados y beneficios que ese cambio generará a su colaborador.

La creación de imágenes de los beneficios o resultados futuros de una decisión activa el hipocampo -que es la zona cerebral responsable de imaginar futuro- y el córtex cingulado anterior -involucrado en la toma de decisiones basadas en recompensas-. El resultado es el incremento de la capacidad para retrasar las recompensas inmediatas -las preferidas por el cerebro porque reducen el gasto energético- y, por tanto, reducir las elecciones impulsivas. La combinación de ambos efectos constituye un refuerzo en la construcción de las nuevas conductas.

Observa cómo las habilidades que necesita dominar ese líder son muy diferentes -más bien opuestas- en ambos estilos.

Una intervención aislada no funciona

El cerebro se rige por el principio de la eficiencia energética, por eso tiende a crear patrones o rutinas, que denominamos hábitos. Un hábito es un atajo, que evita que tengamos que pensar -gastar energía- cómo nos lavamos los dientes, por ejemplo.

Los hábitos son gestionados por los ganglios basales, una parte del cerebro muy antigua y eficiente energéticamente. La denominada zona de confort incluye nuestros hábitos.

Cuando nos enfrentamos a un cambio necesitamos diseñar y construir hábitos nuevos y, frecuentemente, desaprender o cancelar los actuales. Eso equivale a decirle al cerebro “que está equivocado” y éste responde con la activación del centro emocional, la amígdala, que dispara la respuesta primitiva “huye o lucha”. Entonces aparecerá en tu ayuda el córtex prefrontal, la zona cerebral desarrollada más recientemente, que es capaz de invalidar la respuesta anterior. Sin embargo, las malas noticias son que el córtex prefrontal es muy ineficiente energéticamente y se fatigará pronto.

La clave para el éxito reside en la persistencia, es decir, en el esfuerzo sostenido en el tiempo en el que el individuo pueda repetir el nuevo comportamiento hasta que éste conforme un nuevo hábito. Esto conecta con el compromiso. ¿Pero cómo conseguir que el individuo elija comprometerse?

El com-promiso es la promesa que el individuo se hace a sí mismo, o a otro, de conseguir determinado resultado. El compromiso va de dentro afuera, no al revés. Es una elección del individuo, no puede ser forzado u ordenado. Por eso el estilo Push del líder no funciona como vimos en el epígrafe anterior. Y ¿cómo llega un individuo a com-prometerse?

Para prometer, el individuo necesita un motivo, razón o propósito. La motiv-acción es el motivo que le proporciona la fuerza e ilusión para actuar, es decir, para realizar las tareas precisas para conseguir “su” propósito, la adquisición de nuevas habilidades -hábitos- en este caso. De nuevo observa que la motiv-acción funciona de dentro afuera. Es una elección del individuo, no puede ser forzada u ordenada. ¿Y cómo elige un individuo la motiv-acción?

El motivo elegido es… “su” respuesta al reto propuesto por la empresa, en este caso el cambio que ésta quiere acometer. El individuo necesita encontrar su respuesta (beneficio personal) para alinearse con el de la organización.

Observa cómo esta breve descripción significa que un programa de cambio es un proceso, no un evento o intervención aislada.

En tu organización no trabajan niños

El origen del “malfuncionamiento” de la mayoría de los programas de cambio reside en la mentalidad, aún tan extendida en las organizaciones, de utilizar la metodología pedagógica en el desarrollo de las habilidades de los adultos, especialmente inefectiva en el desarrollo de soft skills.

La metodología pedagógica fue desarrollada, y funciona con efectividad, en niños y jóvenes. Sin embargo en las organizaciones no trabajan niños sino adultos.

En los años 70 del siglo pasado se despliega la metodología andragógica que ha pasado prácticamente inadvertida por las instituciones del país, incluidas la mayoría de las empresas. La Andragogía es la principal corriente en el desarrollo del aprendizaje de adultos.

(Descarga gratis el poster en alta resolución de los Principios Andragógicos aquí).

El rol del líder

El rol del líder es, por consiguiente, acompañar y facilitar todo ese proceso desde un estilo relacional Pull, “recompensando” cada paso del individuo en el diseño y establecimiento de los nuevos comportamientos hasta su consolidación en hábitos.

Las malas noticias son que la mayoría de las organizaciones han entrenado a sus líderes en programas de liderazgo estilo Push, y la minoría que ya han adoptado programas con estilo Pull lo han hecho con escasa efectividad, es decir, esos líderes conocen la teoría pero apenas practican las habilidades, porque no han modificado sus viejos hábitos al no haber sido entrenados después de la terminación del programa en el aula.

Es responsabilidad del área de RRHH comprobar que la inversión que realizan en el desarrollo del talento produce como resultado el incremento de ese talento.

Las buenas noticias son que disponemos de metodologías efectivas en ese desarrollo y herramientas para su medición.

“No puedes mejorar lo que no puedes medir, y no puedes medir lo que no puedes observar”.

(Sí, es una afirmación muy, muy, muy conocida… e igualmente ignorada).

Jaime Bacás, socio de Atesora Group.

Toda acción tiene un propósito: Los 4 pilares de la conversación de mentoring

Toda acción tiene un propósito: Los 4 pilares de la conversación de mentoring

Los motivos de la acción humana sin duda alguna son complejos, las decisiones que tomamos son el resultado de un complicado proceso de pensamiento en el que muchas veces no participamos muy activamente, algunos dirían “que nos sucede”.

En mentoring, como disciplina que aprovecha el capital experiencial de las personas, las decisiones, la planificación y establecimiento de objetivos y la reflexión consecuente necesaria para ello, se convierten en las piedras angulares en torno a las cuales pivota el proceso. Por tanto, la materia de trabajo con la que mentor y mentee han de lidiar la constituyen precisamente esos procesos reflexivos que, de hacerse de forma efectiva, derivarán en un “modelo del mundo” más enriquecido para ambos actores.

El economista Ludwig von Mises, principal exponente de la Escuela Austriaca con la creación de su obra “La acción humana” en 1949, sentó las bases de toda una rama de conocimiento destinada a comprender el complejo proceso de toma de decisiones de nuestra especie, a través de un método axiomático de carácter deductivo, dando lugar al campo de estudio conocido como la praxeología. Inicialmente fue desarrollado como una forma de explicar el comportamiento de los mercados, pero igualmente se reveló aplicable al campo de las ciencias sociales y del comportamiento en general.

A pesar de que su pensamiento está pasado de moda en la economía contemporánea, es interesante conocer algunos de sus principios, pues son muy relevantes para el trabajo de establecimiento y definición de objetivos que ha de facilitar el mentor en la relación de acompañamiento de su mentee.

El axioma fundamental sobre el que se asienta la praxeología es que los seres humanos actuamos realizando acciones conscientes o inconscientes hacia objetivos previamente elegidos. A partir de aquí von Mises sostuvo una serie de proposiciones que pueden deducirse de este axioma, entre ellas:

A) Si aceptamos el anterior principio, la acción implica que el comportamiento de todo individuo tiene un propósito, aunque éste en un primer momento no sea del todo evidente.

B) Elegimos conscientemente ciertos medios que consideramos que nos acercan a ese objetivo. Esos medios se convierten en los instrumentos necesarios para alcanzar nuestros desenlaces deseados.

C) El que empleemos determinados medios implica que creemos tener el conocimiento de que esos medios nos acercarán a los fines deseados.

D) Del mismo modo, si decimos que deseamos alcanzar unos determinados objetivos, tenemos que aceptar que esos objetivos han de ser valiosos en cierta medida para nosotros, de otra forma no entrarían en nuestro campo de acción deseada.

E) Consecuentemente, debemos de tener valores que dirijan y orienten nuestras decisiones.

F) El hecho de que actuemos significa que tenemos una expectativa de que esa acción supondrá una diferencia para nosotros; en otras palabras, que preferiremos el estado de cosas resultantes de la acción al de la no acción.

G) Todas las acciones en el “mundo real” han de tener lugar en el tiempo; esto es, toda acción tiene lugar en algún ahora (presente) y se orienta hacia alcanzar un fin en el futuro, y la elección de esas acciones se basa en la comprensión que tenemos acerca de cómo funcionan las cosas y cómo hacerlas funcionar, lo que podríamos denominar nuestro “modelo del mundo”.

H) La acción implica que, como seres humanos, no tenemos un conocimiento omnisciente del posible futuro, ya que, de tenerlo, ninguna de nuestras acciones supondría ninguna diferencia. Por la tanto, la acción implica que vivimos en un mundo de incertidumbre, o sin una completa certeza del posible futuro. De modo resumido, podemos concluir que como seres humanos elegimos emplear medios en el presente -de acuerdo a nuestro conocimiento de los mismos por los que esperamos llegar a nuestros objetivos en algún momento futuro.

La praxeología no presupone que la elección de valores u objetivos de una persona sea sabia o la más correcta. Todo lo que afirma es que el actor individual adopta objetivos y acciones que cree, bien de una forma errónea o acertada, que serán alcanzados a través de determinados medios o recursos. Ahora bien, lo importante de estos principios para nosotros es que sientan los cuatro pilares sobre los que se estructura una conversación de mentoring a la hora de definir y establecer objetivos.

El mentor ha de tenerlos en cuenta si quiere ayudar a su mentee a tomar decisiones más efectivas, coherentes y alineadas con sus necesidades y aspiraciones, al tiempo que se convierten en generadoras de valor para el sistema (organización) al que pertenece. Mentor y mentee se influirán recíprocamente sobre estos pilares, y el enriquecimiento o no de ellos mismos derivará de la capacidad de reflexionar de forma efectiva sobre estos procesos. A continuación, enumeraremos cada uno de los principios que, a modo de “lentes”, mentor y mentee deberán de ir comprobando para asegurarse de la calidad de sus decisiones.

Propósito: Cuando el mentee comparte sus objetivos, un aspecto esencial que ha de explorar el mentor es si los objetivos definidos son un fin en sí mismo o un medio para conseguir otra cosa. Lo que conseguirá el mentor es reflexionar acerca de la dirección y/o meta hacia la que se orientan esas acciones. Sin una exploración suficientemente profunda en este aspecto, se corre el riesgo de marcar objetivos poco significativos o incluso contrarios al valor o necesidad que pretende satisfacer el mentee. Igualmente, en cualquier dirección a la que se encaminen esas acciones habrá tres elementos a identificar: un movimiento de “alejamiento” (lo que quiere evitar el mentee), un movimiento de “acercamiento” (lo que pretende conseguir con su acción) y la conexión entre los dos: la dirección en sí. Sin tener claro cada uno de estos extremos, se corre el riesgo de que los objetivos que finalmente se fijen carezcan del nivel de significatividad necesario.

Valores: Como consecuencia de lo anterior, mentor y mentee deberán necesariamente revisar qué valor o valores impulsan esos objetivos, o lo que es lo mismo, por qué es relevante eso que quiere conseguir el mentee y cómo encaja en el sistema mayor del que forma parte. Demasiadas veces observamos que mentores y mentees dan por obvio este punto y no dedican el espacio necesario a reflexionar sobre ello. Explorar la jerarquía de valores del mentee es un aspecto esencial que determina la efectividad de las decisiones elegidas, ayudándole a seleccionar aquellas acciones y objetivos más alineados con sus valores. Igualmente, explorar el grado de alineación y encaje de la persona con los valores del sistema en los que ha de actuar se convierte en un elemento nuclear para que su acción sea lo más ecológica posible para dicho sistema, contribuyendo al crecimiento de éste.

Expectativas de resultado: La comprensión que tenemos del mundo, de su funcionamiento y causalidad, determina el espacio de acciones que tenemos disponibles. Mentor y mentee han de revisar en todo momento las asunciones, juicios, paradigmas y modelos mentales que dan forma a esa comprensión. El cuestionamiento que logre facilitar el mentor es un aspecto necesario para comprobar “en nuestra mente antes que en el mundo” las implicaciones de las acciones que elijamos. Una exploración que deberá de facilitar a menudo el mentor es “cómo sabe lo que sabe” tanto él mismo como su mentee. Nunca conseguiremos reducir completamente el grado de incertidumbre de nuestras acciones, pero incrementar las probabilidades de obtener el resultado deseado es algo en lo que sí que podemos intervenir.

Conocimiento: Si tal y como afirma la praxeología decimos que para emplear determinados medios (bien sean materiales o no) hemos de tener el conocimiento acerca de su funcionamiento, la conversación de mentoring también ha de centrarse en qué saben mentor y mentee sobre ellos y su entorno, y qué nueva información/conocimiento necesita el mentee para actuar de la forma más efectiva posible, esto es, la que le conduzca al resultado deseado. En este punto la transmisión de conocimientos del mentor, enriqueciendo o complementando la comprensión que pudiera tener su mentee, se convierte en el pivote central, pero sólo tendrá sentido cuando esa transmisión se enmarque en torno a un objetivo, un propósito y unos valores previamente conscientes y definidos.

Propósito, Valores, Expectativas y Conocimiento, se convierten así en las cuatro áreas que han de explorar conjuntamente mentor y mentee. A pesar de que no deje de ser sentido común organizado, todavía son muchos los procesos de mentoring que descarrilan por no tener suficientemente en cuenta estos elementos. Si queremos construir organizaciones más efectivas en sus decisiones y elecciones, es importante invertir en entrenar a las personas para que sean capaces de clarificar, gestionar y ser conscientes de sus propias decisiones, valores y actuaciones. No es un mero ejercicio intelectual, sino que constituye la base del crecimiento, cuestionamiento y, en última instancia, renovación de cualquier sistema o sociedad que aspire a su supervivencia.

“Toda acción se realiza con vistas a un fin, y parece natural suponer que las reglas de una acción deban tomar todo su carácter y color del fin al cual se subordinan. Cuando perseguimos un propósito, parece que un conocimiento claro y preciso del propósito sería lo primeramente necesario, en vez de lo último que hubiera de esperarse”.  John Stuart Mill.

Miguel Labrador. Director de Desarrollo de Negocio de Atesora Group.

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Revista Talento julio-agosto 2019

Vuelve Talento, esta vez en su versión más veraniega, donde además de la correspondiente información sobre nuestras presentaciones gratuitas y nuestros servicios, encontrarás la información más completa sobre coaching, mentoring, desarrollo de talento y management. ¿Quieres descubrir los nuevos contenidos que no te van a dejar indiferente? ¡Adelante!

Abundancia o escasez es el título del editorial de Jaime Bacás en el que te invita a reflexionar y revisar si albergas la sensación de abundancia en alguno de los ámbitos de tu vida. Describe como se constituye esta sensación y señala a tu libertad de elección como elemento nuclear para alcanzarla. Finalmente se pregunta cuál es su conexión con la felicidad, probablemente la aspiración común de todos nosotros. ¿Y tú que has elegido?

En La letra… ¿con llanto entra? Iván Yglesias-Palomar construye una pequeña oda a la satisfacción que experimenta el facilitador de aprendizaje cuando se halla en sala y observa la transformación y el crecimiento de los aprendientes. Señala la emocionalidad como uno de los componentes de la metodología experiential learning que utilizamos, y apunta “Si algo de lo que se trabaja en un taller te genera una fuerte movilización, -les digo-, bienvenida sea tu emoción. Mi sugerencia es que te des el permiso de disfrutarla, sea cual sea; es el momento perfecto para ello”.

¿Utilizas metodología de Formación o de Facilitación de aprendizaje en el desarrollo de soft skills?

En Toda acción tiene un propósito: Los 4 pilares de la conversación de mentoring, Miguel Labrador toma prestados de Ludwig von Mises los cuatro principios de la praxeología para invitar a mentor y mentee a incluirlos en su conversación. Miguel afirma que “si queremos construir organizaciones más efectivas en sus decisiones y elecciones, es importante invertir en entrenar a las personas para que sean capaces de clarificarlos y gestionarlos No es un mero ejercicio intelectual, sino que constituye la base del crecimiento, cuestionamiento y, en última instancia, renovación de cualquier sistema o sociedad que aspire a su supervivencia”. ¿Quieres conocerlos?

El cambio del cambio es el artículo de Jaime Bacás en el que alerta de que casi un 70% de los proyectos de cambio fracasan total o parcialmente, y que el 60% de ellos se debe a asuntos relacionados con las personas.

El cambio más relevante, universal y actual es la adaptación de la organización a la tecnología digital.

Una causa frecuente de descarrilamiento es la incapacidad de los líderes para conseguir la adhesión al cambio de sus colaboradores. ¿Cómo enfocar este aspecto con mayor efectividad?

Desde Atesora Group te invitamos a elegir una vida de abundancia, al menos en uno de tus ámbitos vitales.

Para ello revísalos, elige uno y siente la brecha entre lo que esperas y lo que tienes. Después pregúntate qué te impide alcanzar la sensación de abundancia. Identifica las creencias, valores, actitudes, expectativas que has identificado y pregúntate si quieres mantenerlas o sustituirlas por otras que faciliten tu meta.

Si no progresas pide ayuda… un coach sería una sabia elección.

 

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