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¿Trabajas o Consigues?

La pregunta encierra una distinción referida a tu actitud, que tal vez quieras clarificar. Como casi todas, esa distinción es sutil y,  simultáneamente, movilizadora.

Sé sincero contigo mismo, aunque sólo sea durante un minuto, y contesta estas preguntas:

¿Cuántos días del año me despierto con una expresión inequívoca de ilusión, que anuncia el comienzo de una aventura desconocida y emocionante en mi empresa?

¿Cuántos domingos me voy a la cama deseando que la noche pase rápida porque mañana es lunes y vuelvo a ejercer mi profesión?

¿Cuántas veces me detengo para saborear, felicitarme y compartir los micro-logros que conquisto cada día?

Tu respuesta: muy pocas veces

Si tu respuesta es “nunca o muy pocas veces” es probable que sólo vayas a tu empresa a trabajar. Sin duda consigues logros. Las personas que trabajan también consiguen resultados. Por eso estás aún en nómina.

Sin embargo la persona que sólo va a trabajar no suele estar muy ilusionada con su trabajo; lo considera como un castigo o, en el mejor de los casos, un inconveniente necesario para poder pagar sus facturas. Vives el trabajo como una obligación. Por eso no es una casualidad que te escuches utilizando la expresión “mañana tengo que ir a trabajar”.

“Tengo que” es una expresión frecuentísima en nuestra sociedad que expresa la obligación impuesta por “no se sabe quién”. Mantener el anonimato de ese “no se sabe quién” (neutro) es fundamental para no poder resolver la autoría de la obligación y, por tanto, no poder  argumentarla y, de esa manera aceptarla como algo inevitable y superior a mi.

Tu respuesta: frecuentemente

Si tu respuesta es “frecuentemente” es muy probable que seas de los pocos que va a la empresa a conseguir.

Las personas que han elegido adoptar esa actitud, viven la experiencia de acudir al trabajo como un desafío voluntario, una aventura en la que van a aparecer oportunidades desconocidas. Enfrentarse a ellas y vencerlas es el juego que les satisface. Reconocer los micro-logros diarios que consiguen es el combustible que les anima a repetirlo mañana. Los eventuales errores, fracasos y obstáculos que aparecen en el juego, no los nombran de esa forma, ni los viven con enfado y fastidio, sino como (bienvenidos) nuevos retos y posibilidades que les ofrecen la oportunidad de aprender y crecer.

La diferencia

La actitud con la que te enfrentas a la vida es una elección. Tú tienes el poder de elegir la actitud con la que deseas vivirla.

El primer grupo de personas no se consideran libres, porque sólo hay libertad cuando dispones de opciones entre las que elegir.

Los reconocerás fácilmente porque utilizan expresiones, desgraciadamente tan frecuentes, como “esto es lo que hay”.

No se atreven a decir su verdad, que es: “esto es lo que yo he elegido… porque no me atrevo a…” (p.e.: cambiar de puesto, empresa, etc.).

Son, y se sienten, víctimas. Ellas no son responsables, el mundo es el culpable de su situación.

Las víctimas sufren. No es nada divertido ser víctima. Merecen nuestra compasión primero, y después nuestra ayuda para que tomen conciencia de que pueden elegir. Y es legítimo elegir cualquiera de las dos opciones.

Los resultados que consigues

Son completamente diferentes en cada caso.

Tu actitud determina el juego de comportamientos (acciones) y emociones asociadas que pones en práctica. Y estos determinan (inevitablemente) los resultados que puedes conseguir. Así que elige cuidadosamente la actitud más adecuada a lo que quieres conseguir.

Proceso recomendado

Si formas parte del primer colectivo -los que respondieron “muy pocas veces o nunca”- te sugiero que realices este proceso de 10 pasos:  

1. Párate. Desconecta tu mente de lo que estás haciendo ahora y reduce tu ruido de fondo
2. Sitúate en el contexto real. Recuerda que la mayor parte de tu vida transcurre en tu trabajo. Así que el renglón que sigue puede ser importante para ti.
3. Pregúntate. ¿Quiero conseguir o ir a trabajar?
4. Visiona. Visualiza con detalle cómo será tu vida en cada una de esas dos opciones
5. Reflexiona. Compara los beneficios e inconvenientes de cada opción
6. Pide ayuda. Conversa, contrasta, argumenta y discute con otros para incrementar tu nivel de claridad
7. Decide. Elige la actitud con la que vas a vivir en este ámbito (laboral y profesional)
8. Ejecuta. Vive, compórtate coherentemente con la actitud elegida
9. Vuelve a pedir ayuda. Cambiar es completamente posible y, frecuentemente, difícil. Buscar apoyo para garantizar que consigues hacer realidad tu elección
10. Celebra. Reconoce y felicítate por cada uno de los micro-logros que consigues. Son tuyos. Elige ser generoso, aunque sólo sea contigo mismo

Si este proceso no te resulta de utilidad contactar con un coach puede resultar una excelente elección.

Preguntas bonus para people managers

Si además eres un directivo, manager o formas parte del área de RRHH podría interesarte responder estas preguntas:

¿Cuántas personas del primer grupo creo que hay en mi empresa o departamento? ¿Qué responsabilidad tengo yo en esto? ¿Cuál es el coste de oportunidad de continuar no haciendo nada al respecto? Si no lo has calculado ¿por qué he elegido no calcularlo? ¿Tiene esto algo que ver con el ubicuo engagement? ¿Me incomodan estas preguntas? En caso afirmativo ¿qué es exactamente lo que me incomoda? ¿Quiero hacer algo al respecto?…

Auto-obsérvate: ¿alguna de tus respuestas ha sido victimista? En caso negativo te mereces un buen premio ¡Regálate una mariscada, ya!

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes sino en observarlos con una mirada renovada.” Marcel Proust-

Jaime Bacás, socio de Atesora Group y EXEKUTIVE Coaching.

Jorge salinas editorial Atesora Group

Revolucionando el desarrollo del talento. 15/10/0,5: Estos son nuestros números

15 años desde la fundación de Atesora Group.

10 años desde el primer número de la Revista Digital TALENTO, nuestra valiosa aportación a esta comunidad de aprendizaje formada por los que vivimos con pasión el desarrollo del talento en el ámbito organizacional.

0,5 años desde que un virus cambió la vida de todos nosotros y aceleró la ya iniciada renovación de nuestra firma.

Desde la creación de esta publicación hemos realizado tres mudanzas de oficina y un profundo cambio organizativo, con la creación de cinco firmas especializadas en desarrollo profesional, aprendizaje y transformación organizacional, acompañado de un innovador diseño de nuestra imagen corporativa:

LEARNING FOR RESULTS: Programas personalizados de aprendizaje para el desarrollo de soft skills. 

GLOCAL COACHING: Implementa procesos de coaching ejecutivo, de equipo y grupales para el desarrollo estratégico de perfiles profesionales

IMS (International Mentoring School): Desarrollo de actitud, competencias y habilidades para la práctica de mentoring interno.

COACHPLACEMENT: Consultoría de transición de carrera y Outplacement para profesionales en periodo de cambio profesional

EXCLUSIBITY: Nuestra agencia de representación de talento ejecutivo

Una generación completa durante la que hemos desarrollado productos al servicio de las personas y de las empresas, donde nuestro foco nunca fue el de formar. Sabemos que trabajamos con adultos sanos por lo que todas nuestras intervenciones se basan en los principios andragógicos, dejando a un lado la pedagogía. Nuestro foco siempre ha estado en generar el espacio adecuado para el aprendizaje de los profesionales. Nos definimos como facilitadores de ese aprendizaje y sabemos que lo que hacemos impacta en las actitudes y las habilidades de las personas para hacer de las empresas proyectos rentables, eficientes y humanos.

Muchas han sido las personas que durante todo este tiempo han contribuido, escribiendo artículos y compartiendo su pensamiento, para dotar de contenidos y modelos innovadores nuestra publicación. Gracias a esa aportación y a vuestras sugerencias hemos conseguido hacer de este trabajo un proyecto de permanente actualidad respondiendo a un amplio rango de intereses.

Aprovechando este décimo cumpleaños estamos recogiendo ideas que nos permitan ofrecer estos contenidos en un formato fresco, atractivo y cercano para el desarrollo de los profesionales.

¿Nos ayudas?

Jorge SalinasPresidente de Atesora Group

NO ES LO QUE TE OCURRE, SINO CÓMO REACCIONAS A LO QUE IMPORTA

No eres lo que te ocurre, sino cómo reaccionas a lo que importa

Cuando cumplo años, o celebro una conmemoración o una fecha señalada, suelo refrescar la memoria sobre cómo estaba viviendo aquel momento concreto. Me viene a la cabeza un recuerdo o una imagen de la situación pasada, y pienso en cómo he cambiado desde entonces. Puede ser sobre mi aspecto físico (la mayoría de las veces frunzo la ceja con cierta preocupación sobre cómo me está tratando la vida), acerca de cómo ha evolucionado alguna relación personal, o, si es alguna fecha tocante al trabajo, en cómo he evolucionado profesionalmente. Y en todos los casos me vienen a la cabeza aspectos de mejora que hubieran sido más beneficiosos o convenientes para mí, y que, de haberlos hecho, ahora me permitirían vivir una situación actual más favorable. Seguramente a ti te pasará lo mismo.

Ahora que celebramos el décimo aniversario de nuestra Revista Talento, recuerdo cómo la conocí. Trabajaba en una multinacional y me encontraba inmerso en un proceso de coaching con Jorge Salinas, que, dicho sea de paso, tuvo un impacto muy positivo para mí. En aquel momento estaba viviendo una situación profesional compleja que no sabía cómo afrontar, me notaba colapsado mentalmente. Mi coach me ayudó a analizar el problema en que estaba sumido desde nuevas perspectivas, haciéndome tomar consciencia sobre cuál era mi capacidad de actuación y qué estaba fuera de mi alcance; todo ello con el objetivo de concentrarme en donde tuviera capacidad de actuación para tomar así las decisiones que considerara oportunas.

Recuerdo a Jorge decirme entusiasmado, al final de una sesión, que iban a lanzar una revista digital. Aunque llevado por la curiosidad y la recomendación de mi coach me empapé de todos los artículos del primer número, con el tiempo me convertí en un lector ocasional de Talento. Hasta que mi entrada en el equipo de Atesora Group, hace poco más de un año, me convirtió -en parte por afición y en parte por ser una de mis funciones- en un lector de todos los artículos que en ella se publican.

De todos los que he leído al largo de estos años, dos son los que más me han impactado, cada uno de ellos por una razón especial. El primero, un editorial de las navidades de 2019 firmado por Jorge, titulado “Te deseo una dosis de fracaso para 2019”, me pareció especialmente retador y original. Y el segundo, escrito en 2015 por Jaime Bacás, “Procrastinación y toma de decisiones”, me movilizó por mi tendencia a procrastinar más de lo que me gustaría reconocer.

Antes de mi etapa actual dentro de Atesora Group, algunos de los artículos que leí entonces me sirvieron para reflexionar sobre aspectos concretos. Algunos ejemplos son “Ser es hacer”, “¿Vives en una cárcel de cristal?”, “El puesto de trabajo ha muerto, bienvenidos al Omnitrabajo”, “Tú eliges”, “Tienes derecho a ser Asertivo”, “Están locos, estos romanos” o “Influencia vs Manipulación: Dos senderos que caminan juntos”. Cada uno, en su momento, aportaron ideas y reflexiones que me provocaron a su vez la toma de consciencia necesaria para mejorar en mi desarrollo profesional y, unido a él, también en el personal. Es ahora, con la distancia de los años, cuando entiendo el propósito de Atesora Group a la hora de lanzar un vehículo de comunicación tan innovador en su momento, tanto en el concepto como en la forma de presentarlo.

En un mundo con tanta información a nuestro alcance, ser capaz de seleccionar la información relevante del océano de lo superficial es una tarea difícil de conseguir. Y reconozco que algunos artículos me han servido personalmente para ello: “Por qué es más fácil engañar a alguien que convencerle de que ha sido engañado”, “Maximizar vs Optimizar, cuando más es menos”. Y probablemente a ti te haya sucedido algo parecido, porque cada uno de nosotros conectará con un artículo concreto porque éste le provoque una reacción especial, bien por sus experiencias, por relacionarlo con algo que le está sucediendo o porque la temática le interese particularmente. Estos artículos quedarán en mí como un poso que me ayudó a evolucionar. Y por eso quiero dar las gracias a todos los articulistas por el esfuerzo de llevar diez años haciendo una Revista tan especial. Espero que tú tengas la misma percepción.

El siguiente paso tuvo lugar cuando, una vez incorporado al Equipo, decidí colaborar con mis propias publicaciones, pasando así de lector y crítico a articulista. Reconozco que no es una de mis habilidades más desarrolladas, pero gracias a la ayuda y revisión de mis compañeros, me siento orgulloso de los artículos que he ido publicando. Y os confieso que el que me hace sentir mejor con mi faceta de escritor es el titulado “¿Podemos mejorar nuestro rendimiento?”, debido al esfuerzo y el tiempo que le dediqué.

Seguramente en los próximos meses verás cambios en la Revista. Tenemos la intención de adaptarnos a nuevos formatos que serán más accesibles y acordes con los tiempos, la situación y los medios. Diez años después del número 1, la evolución tecnológica nos permite ofrecer nuevas posibilidades que entonces ni soñábamos; pero lo que no vamos a cambiar es el objetivo de Talento desde que se inició: ofrecerte contenidos de valor.

Y, para finalizar, permitidme pedir un favor personal a Jaime Bacás: por favor, sigue escribiendo sobre el tema de la procrastinación, ya que requiero de más reflexiones para optimizar aún más mi comportamiento. No sé si servirá como ejemplo, pero os confieso que, durante el tiempo que he tardado en escribir este artículo, acabo de caer en la cuenta de que me he permitido “pequeñas” pausas para:

– Echar un vistazo a las noticias y RRSS de cómo estaba la situación de Messi con el Barça.

– Ver varios videos de cómo hacer una tarta de Frozen, ya que faltan pocos días para el cumple de mi peque Iris.

– Llamar a Jordi, que no sé por qué me he acordado de él, y era super urgente saber cómo había sido su vuelta al trabajo

– Y otras cosas menos confesables 😊

¡¡Feliz Aniversario!!

Miquel Pocurull. Director General de Atesora Group.

revista-talento-Mayo-2020 desarrollo directivo recursos humanos liderazgo covid 2019

Revista Talento edición mayo-junio 2020

Regresa Talento, la revista bimensual editada por Atesora Group sobre liderazgo, desarrollo directivo, desarrollo de habilidades y recursos humanos. En esta edición, la de mayo-junio de 2020, encontrarás, entre otras informaciones y noticias sobre las presentaciones gratuitas de nuestros servicios, los siguientes artículos destacados:

Andragogía: Cosecha COVID-19, La pandemia que dejó mal herida la pedagogía es el título del editorial de Jorge Salinas en el que muestra que la actitud de los profesionales en la situación actual está muy ligada al concepto andragógico. “Nadie les dice lo que tienen que hacer, sino que fruto de las reflexiones compartidas y de los modelos aprendidos, cada uno de ellos aplica lo que cree conveniente en su contexto particular”.

En Tú eliges Jaime Bacás te reta a reflexionar sobre cómo interpretas el mundo en qué vives y a tomar tu propio camino, también en la situación actual “Esta pandemia que tantos interpretan como desastrosa es beneficiosa para muchos otros

¿Cómo afrontas esta pandemia? ¿Te consideras libre de tus elecciones?
En Transformando desde la Vulnerabilidad Miquel Pocurull habla de cómo desde Atesora Group hemos desarrollado nuevos Talleres Virtuales cambiando nuestras propias creencias y exprimiendo las herramientas digitales para ofrecer nuestros servicios mitigando las limitaciones de este formato.

Nuestro objetivo es acompañaros ahora de forma virtual, pero sin cambiar nuestra identidad; con nuestros matices y particularidades, desde una permanente búsqueda de la excelencia y siempre aportando valor desde el enfoque andragógico, el aprendizaje experiencial y la madurez de nuestro equipo de coaches.”

En ¿Por qué es más fácil engañar a alguien que convencerle de que ha sido engañado? Miguel Labrador reflexiona sobre cómo construimos nuestro pensamiento y la importancia del pensamiento crítico de nuestras propias creencias.

¿Pones a prueba tus propios pensamientos?

Iván Yglesias-Palomar comparte en La fe del converso cómo ha vivido su experiencia de facilitador presencial a facilitador virtual, desde su cambio de creencia, cómo ha salido de su zona de confort, cómo ha afrontado la oportunidad de desarrollar nuevos retos, … y ¡la satisfacción de los resultados obtenidos!

¿Qué has cambiado en este periodo? ¿Cómo lo has hecho? ¿Cómo te sientes? ¿Qué creencias has cambiado? ¿Qué beneficios has obtenido?

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Influencia Vs. Manipulación: Dos senderos que caminan juntos

Influencia Vs. Manipulación: Dos senderos que caminan juntos

Recientemente mantuve una conversación con uno de los participantes de un programa de mentoring que facilité hace ya algunos años. Como suele ser frecuente en estos casos, además de las clásicas preguntas interesándome por su vida y su situación en la empresa, le pregunté qué tal había sido su experiencia como mentor. Me dijo que, aunque el feedback que había recibido fue muy bueno en todas sus valoraciones, le dio la sensación de estar influyendo demasiado en su proceso, hasta el punto de que creía que manipulaba a su mentee en exceso. Lejos de parecer un comentario sin importancia que compartía conmigo a modo de reflexión ligera, su expresión realmente reflejaba que esa toma de consciencia le había descolocado de alguna forma. Me comentaba que era algo que le “salía de forma natural” y que le ocurría en la mayor parte de sus interacciones, pero que no había sido consciente hasta esa experiencia.

Sus palabras me llevaron a pensar en la diferencia fundamental que existe entre influencia y manipulación. Y aunque la frontera es fina, es interesante erigir una pequeña valla que los delimite. Influir es un acto inevitable, pero manipular ciertamente no lo es.

Como seres humanos es imposible que no influyamos; desde el mismo momento en que existe una interacción con alguien, nuestra simple presencia estará afectando al comportamiento de esa persona. Así que la clave no es no querer influir, sino ser conscientes del tipo de influencia que estamos ejerciendo, gestionando los efectos que pretendemos producir con esa interacción. Es más, podemos pensar que la manipulación sólo ocurre entre las personas, pero igualmente existe la manipulación de nosotros mismos o “auto manipulación”, cuando no sabemos claramente lo que queremos y nos autoconvencemos de que necesitamos determinadas cosas sin entender el propósito o la dirección hacia las que encaminamos nuestros esfuerzos.

Así que una posible distinción que podemos manejar, aunque sea desde un punto de vista semántico, es que manipular al otro consiste en hacerle que se desvíe de sus objetivos, bien sea conscientemente -cuando conocemos de antemano sus motivaciones-, o bien inconscientemente -cuando no nos preocupamos en indagar y clarificar suficientemente las razones y motivos que impulsan sus acciones-.

En cambio, cuando influimos con integridad nos ocupamos de entender previamente los objetivos y propósitos que persigue el otro, como mínimo lo necesario para valorar si la influencia que estamos ejerciendo le acerca o le aleja de ellos. Ésa es principalmente nuestra responsabilidad, y lo que define una frontera ética en el proceso de comunicación.

Indudablemente, en nuestra comunicación cotidiana es difícil gestionar en todo momento este aspecto. Pero cuando hablamos de procesos orientados a facilitar el desarrollo y el aprendizaje de nuestros semejantes, como puedan ser el liderazgo de personas, el ejercicio del coaching o del propio mentoring, este aspecto se convierte en un chequeo esencial e ineludible si no queremos perdernos en los terrenos de la manipulación y los juegos de poder.

Siendo esto lo deseable, es probable que en más de una ocasión nos veamos envueltos en alguno de esos juegos, y es ahí donde el ser conscientes y seguir la pista a lo que hacemos se convierte en una herramienta especialmente útil para evitar quedarnos atrapados en las trampas de la manipulación. Como me decía un antiguo jefe en tono provocador: “¿Quieres tener resultados o quieres tener la razón?” Tristemente, demasiadas veces ambos propósitos se encuentran en caminos separados.

En este sentido, el antropólogo Gregory Batenson, principal exponente de la Escuela de Palo Alto, enunció uno de los axiomas básicos de la comunicación interpersonal: el de que “es imposible no definir su relación con todo lo demás”. Para entender esto, Batenson estableció las nociones de complementariedad y simetría en las relaciones.

Podemos decir que todos los intercambios de comunicación, o son “simétricos” -si se basan en un sentido de similitud entre las personas- o son “complementarios” -si se asientan sobre la diferencia-. Por tanto, estas dos formas de interacción siempre estarán, consciente o inconscientemente, en el núcleo de cualquier relación. De este modo, nos estaremos definiendo siempre en relación con nuestros interlocutores. En la simetría los participantes tienden a igualar su conducta recíproca, y así su interacción puede considerarse igualada (por ejemplo, una relación entre amigos). En la complementariedad, la conducta de uno de los participantes complementa la del otro, como puede ocurrir en una relación de padre e hijo o jefe/ colaborador.

El poder inherente a una relación no descansa sobre una de las partes tanto por su posición en un organigrama o su estatus formal, sino que reside en nuestra manera de definir las reglas del juego que se establecen, sin muchas veces saberlo. Y es ahí donde los intentos de colocarnos por encima de alguien pueden desembocar en comunicaciones manipuladoras sin ser conscientes de ello, derivando en escaladas simétricas o complementarias: por ejemplo, cuando pensamos que sabemos más que nuestro interlocutor sobre un determinado tema, y sentimos la necesidad imperiosa de demostrárselo.

Esto, que en un principio puede no ser problemático si nuestro interlocutor acepta expresa o tácitamente esa posición “inferior”-como puede ocurrir en una relación de médico/paciente o profesor/alumno-, sí que puede empezar a generarnos problemas cuando el otro considera también que su competencia, estatus y/o conocimiento está por encima del nuestro, o bien no termina de aceptar la posición formal que ocupamos. Es ahí donde empezarán a nacer los diferentes juegos de poder: pulsos y forcejeos por colocarse encima “como el aceite”, como diría mi difunta abuela. La búsqueda de la razón -como bien escaso- o el intento de descrédito del otro, pasarán a ser el objetivo encubierto de la conversación, sin importar el brindarle la más mínima escucha o empatizar con su postura.

Estas competiciones no sólo ocurren por subirse al pódium, sino también por colocarse en el escalón inferior. Por ejemplo, el característico “tú eres mucho más capaz que yo de hacerlo bien” o “a mí esto se me da muy mal”; forzando posiciones de victimismo que, mal utilizadas, pueden generar manipulaciones para llevar a otras personas a realizar acciones que nos disgustan o que preferimos evitar.

¿Quiere decir esto que debemos de evitar estas dinámicas para no ser manipuladores? No necesariamente. El punto entre la influencia y la manipulación dependerá, una vez más, de ser conscientes de los objetivos que hay en juego y saber atenderlos e integrarlos de una forma ecológica.

Supongamos que nuestro hijo pequeño nos asalta preguntándonos por algún problema de matemáticas u otro tipo de tarea escolar, digamos, compleja. Inicialmente, el tipo de relación que existirá entre ambos, por estructura clásica de poder, será de complementariedad, donde nuestro hijo se situará por debajo de nosotros solicitándonos “consejo experto” y nosotros estaremos tentados de situarnos en esa posición con el noble afán de ayudarle. Es algo que también suele ocurrir en las relaciones enmarcadas en un contexto organizacional, donde las jerarquías existentes regulan de manera formal las estructuras de poder “jefe-colaborador”.

Ahora bien, que ésa sea la posición “natural” que nos corresponda, no quiere decir que tengamos que ejercerla en todo momento. Es más, de una forma estratégica, podemos decidir colocarnos un “peldaño por debajo” preguntando a nuestro vástago: “Hace mucho que no practico las matemáticas” -en mi caso esto es totalmente cierto-. “¿Podrías explicarme qué es lo que tú entiendes de este problema? Necesito que me lo expliques”. Ciertamente, igual podríamos resolvérselo en unos pocos minutos, pero quizás nos interese influirle para que sea él mismo el que explore diferentes alternativas y desarrolle su razonamiento y, por ende, su competencia matemática.

Alguien podría argumentar que eso es manipularle, no influirle, pero si volvemos a nuestra distinción del principio, nos daremos cuenta de que los objetivos que persigue nuestro hijo y nuestras pretensiones de ayudarle en su educación y autonomía caminan juntos de la mano.

Cuando hablamos de procesos para facilitar el desarrollo y aprendizaje de las personas, como pueda ser el mentoring, el coaching o la educación formal, es importante que tengamos en consideración la importancia de estas dinámicas para ser capaces de utilizarlas más conscientemente como herramienta, en función de los objetivos que se persigan.

En nuestra experiencia facilitando programas de mentoring, muchos mentores novatos caen en la trampa de tratar de demostrar a toda costa su posición de autoridad, como una forma de ganarse el respeto y la referencialidad de sus mentees. Consideran que así honran el rol que le han encomendado, sin darse cuenta de que “hablar de su libro” como foco principal del mentoring va frontalmente en contra del crecimiento y desarrollo de sus mentees. En este sentido, sí que podemos decir que estaremos manipulando con el fin de ganar, inconscientemente, cuotas crecientes de autoridad para alimentar nuestro hambriento ego.

Miguel Labrador. Director de Desarrollo Directivo de Atesora Group.