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Tú eliges Jaime Bacás

Tú eliges

Eres libre. Puedes elegir lo que quieras en todo momento.

Las elecciones que realizas siempre conllevan consecuencias.

A veces las consecuencias esperadas condicionan tu elección, en el sentido de confirmarla o rechazarla.

Pero no lo olvides, también eres libre para aceptar o rechazar esas consecuencias.

Si estás de acuerdo con los párrafos anteriores, aceptarás que eres el único responsable de la vida que estás viviendo. ¿Sí?

Si tu respuesta ha sido negativa, puede que te interese seguir leyendo. Si por el contrario ha sido afirmativa, mejor abandona esta lectura y busca otra más interesante.

Todo lo que sucede en el mundo es neutro

Sí, no es ni bueno ni malo. Todo lo que sucede carece de significado.

El significado se lo das tú.

El significado -la valoración que haces de lo que sucede- depende de lo que has elegido creer, lo que has elegido valorar, lo que has elegido que te interesa, el significado que has elegido de las experiencias vividas…

Las personas que han elegido otras diferentes asignan, por tanto, un significado distinto al mismo evento.

Por esa razón lo que acontece no es bueno o malo. Es bueno o malo para ti y para las personas parecidas a ti, digamos para tu tribu o grupo sociológico.

Entender, comprender y aceptar los párrafos anteriores es clave para ejercer conscientemente tu libertad y para hacerte responsable de ella.

Que muchas personas crean lo mismo no lo hace verdadero

En efecto, porque no lo es para muchas otras. Y no lo es porque las creencias, intereses, etc. de esas otras tribus son diferentes.

Escojo un ejemplo extremo, la pandemia actual por coronavirus.

Un pequeño porcentaje de la población está siendo afectada directamente por esta nueva enfermedad, y otro aún menor por la muerte. Otro, más grande, se está viendo afectado indirectamente en su movilidad y en su economía.

En ambos casos está generando situaciones que algunas personas consideran desastrosas, como miedo, dolores, enfermedad y muerte.

Pero también hay un gran porcentaje de personas que no experimentan lo anterior. Incluso les está beneficiando. Por ejemplo, las personas y empresas de los sectores farmacéutico, logístico, entretenimiento y comunicación online. Por no mencionar los individuos y organizaciones cuya profesión es invertir en la compra de empresas que están perdiendo gran parte de su valor en bolsa.

“Esta pandemia que tantos interpretan como desastrosa es beneficiosa para muchos otros”

Sí. Todo lo que sucede en el mundo es neutro, no tiene ningún significado, no es bueno ni malo.

Eres tú el que le das un significado. Decimos que es un desastre cuando las consecuencias nos perjudican, o nos alegramos cuando nos benefician.

Es el significado que asignamos al mismo evento el que genera sufrimiento en unos y felicidad en otros.

Cada uno de nosotros somos responsables de los sentimientos que generamos. Eres el dueño de tus sentimientos. El bichito no es el responsable.

La pandemia es un evento neutro, que unos viven con miedo y dolor, y otros con felicidad.

El mundo no es el barrio donde vives

El ser humano es tribal. Nos gusta vivir rodeados de personas con gustos, mentalidad y apariencia parecidas a la nuestra. Cada uno de nosotros tenemos nuestra tribu. Nos resulta cómodo.

Tenemos noticia de que hay otras tribus, raras ellas. No solemos interactuar con personas del barrio de al lado, de la otra tribu.

El mundo es un lugar en el que habitan personas que viven en otros países y continentes, y en la mayoría de ellos tienen mucho menos que las tribus más desfavorecidas del nuestro. Algunas incluso nada.

“Tu sufrimiento viene determinado por las creencias, valores, intereses que has elegido tener y sostener”

Sí, hay personas que no tienen nada. Personas que no tienen acceso a nada, ni siquiera la posibilidad de robar algo para subsistir.

Me refiero a los seres humanos que tú y yo no queremos ver ni saber nada de ellos. Personas que si pudieran se cambiarían por el más desfavorecido de nuestro país, ahora mismo. Estarían encantadas de tener la oportunidad de arriesgarse a esta pandemia, en cualquiera de nuestros barrios.

Apego y desapego

Algunas enfermedades generan dolores físicos en el paciente, que pueden aliviarse en países como el nuestro.

Sin embargo, es mayor, y afecta a muchísimas más personas, el sufrimiento por el amigo o familiar que está enfermo o ha fallecido.

El sufrimiento es un sentimiento inútil. No genera ningún resultado positivo y sí negativos, como el victimismo.

El sufrimiento es un juicio que generas acerca de lo que está pasando.

Muchas personas suelen sufrir cuando tienen miedo, por ejemplo, a perder salud, nivel de vida, trabajo, propiedades.

El significado que le das a la pérdida –y a la ganancia- viene determinado por las creencias, valores, intereses, que has ido coleccionando y elegido mantener.

Observa cómo, si los cambiases por otros que no primen el apego de esos elementos, dejarías de sufrir.

Cualquier cosa que quieras conservar puede generarte el miedo a perderla, y el sufrimiento si ello sucede.

“Eres el responsable de tu sentimiento de sufrimiento o felicidad”

Sólo sufren los que tienen. Los que no tienen nada que perder no sufren.

Y tampoco sufren algunos de los que tienen algo y saben que están de paso. Que lo que consiguen en su vida es un préstamo. Saben que cuando termine su viaje se irán, como todos, con las manos vacías.

Apego y desapego por las cosas es una elección, determinada por tus creencias, valores, intereses…

Conclusión

Eres libre para elegir las creencias, valores e intereses que prefieras y, por consiguiente, eres responsable de las consecuencias de tu elección.

Si en algún momento las consecuencias no te satisfacen, sólo tienes que hacer uso de tu libertad y elegir otras que generen las consecuencias que prefieras.

Eres el único responsable de la vida que estás viviendo… y recuerda, sólo tienes ésta.

Eres libre.

Tú eliges.

“Culpar a otro de algo es desempoderante. Cuando buscas razones externas para explicarte tu disgusto o frustración colocas el foco fuera de ti. Puede que te sientas victorioso si consigues que el otro se sienta culpable. Sin embargo habrás fracasado en cambiar lo que hace que te sientas disgustado.” – Brigida Coolidge

Jaime Bacás, socio de Atesora Group

 

 

El coronavirus y la disrupción digital

El coronavirus y la disrupción digital

En los últimos días hemos sido testigos del crecimiento exponencial en el número de casos de coronavirus, lo que ha obligado a pasar al escenario de contención reforzada. Entre las medidas adoptadas se encuentran el cierre de centros escolares en Madrid, Álava y La Rioja y, unas semanas antes, a la cancelación del Mobile World Congress de Barcelona, la feria tecnológica más importante a nivel mundial, tras la oleada de bajas de las principales empresas del sector de las telecomunicaciones.

He tenido la oportunidad de asistir varias veces en esta feria de diferentes formas -como empleado de una multinacional líder en el sector y como socio fundador de una start-up-, y siempre me ha fascinado la cantidad de recursos que las grandes compañías dedican en este evento.

Cómo todas ellas invierten grandes presupuestos de millones de euros, mucho tiempo de dedicación de sus principales empleados, poderosas acciones de marketing y de comunicación asociadas al evento o, en el caso de las start-up, dedicando una semana de su valiosísimo tiempo y gran parte de su presupuesto anual de marketing. Y os puedo decir que es rentable, ya que constituye una oportunidad única de generar negocio, establecer contacto con los principales partners y con potenciales clientes, y maximizar el impacto de la comunicación.

La forma en la que se han desarrollado los acontecimientos me ha generado una pregunta. Si estuviera colaborando con una empresa que tuviera planificada la presencia en el Mobile, ¿qué hubiera hecho con el lanzamiento de mis nuevos productos, las reuniones con partners, clientes y/o proveedores y la participación o desarrollo de los eventos de la feria?

Y la conclusión a la que llego es que hubiera realizado estas mismas actividades, pero con total seguridad empleando diferentes formatos y en otros espacios. Por ejemplo, las reuniones las hubiera realizado por videoconferencia; los lanzamientos de producto, a través de medios digitales, y el conocimiento de la competencia y del entorno a través de foros de internet.

Sin duda alguna, como ya están proclamando los grandes organismos económicos, el efecto del coronavirus a ese nivel será muy negativo. Si nos referimos específicamente al sector de la comunicación, las empresas con presencia global están ya experimentando un importante impacto; que se traduce en un menor número de desplazamientos de negocio para reuniones con proveedores, partners, clientes -e incluso reuniones internas- a los países que están sufriendo un alto índice de afectados. Y esto no ha hecho más que empezar.

Mi opinión es que es en este tipo de contextos tan dramáticos cuando las personas nos vemos abocadas a admitir los cambios profundos, sean cuales sean éstos; pero especialmente el “súper cambio” de la Disrupción Digital.

La Historia de la Comunicación Humana es un relato apasionante de necesidades y avances tecnológicos, enormemente ingeniosos y complejos en su momento por obvios o anticuados que éstos nos parezcan ahora. Por ejemplo, fue la invención de la escritura y los diferentes alfabetos -cuneiformes, jeroglíficos, ideográficos, etc.- lo que permitió a los pequeños asentamientos humanos convertirse en grandes civilizaciones al poder dejar constancia y transmitir fidedignamente códigos, leyes, bienes y negocios -de hecho, el primer documento escrito del que se tienen pruebas físicas aceptadas es un contrato de compraventa de ganado entre dos habitantes de Uruk, en Mesopotamia, varios miles de años antes de nuestra era-.

Con anterioridad a eso, la comunicación entre personas era únicamente presencial y oral, con sus enormes limitaciones. La utilización de emisarios que portaban noticias de toda índole es muy antigua, pero en tiempos más recientes -desde Alejandro Magno- se perfeccionaron las redes de mensajería para alcanzar los rincones remotos de los imperios, y fueron los romanos los que convirtieron la comunicación en un auténtico proceso de ingeniería con precisión suiza.

Pueblos tan diferentes como los nativos americanos, los jinetes de las estepas de Mongolia o los aborígenes australianos coincidieron en el uso de fogatas, almenaras, códigos sonoros mediante tambores e instrumentos de viento o reflejos con espejos para solucionar sus necesidades de interconexión. Incluso en tiempos tan recientes como la II Guerra Mundial el uso de palomas mensajeras resultó crítico para la victoria aliada por su eficacia en la transmisión de mensajes cifrados al ser difícilmente interceptables.

La aparición del telégrafo y la transmisión por código morse marcaron el inicio de la era moderna de la comunicación, al permitir por primera vez la conexión inmediata entre ciudades, países e incluso continentes, siendo el embrión de nuestras actuales redes. Y a continuación la radio, que no sólo era inalámbrica, sino que podía difundir un mensaje a un público amplio y deslocalizado en tiempo real.

Tras ella, la televisión incorporó la imagen; los ordenadores facilitaron la creación de datos y la posibilidad de almacenarlos, e Internet hizo que las posibilidades de comunicación de todo un planeta fueran muchísimo más sofisticadas y útiles al tiempo que infinitamente más sencillas.

Y si bien uno de los inventos que más transformaron nuestra comunicación, el teléfono, que permite comunicarnos de un punto a otro de forma directa, tiene ya siglo y medio de edad, la última revolución en este terreno la ha proporcionado el teléfono móvil, que desde hace unos años incorpora todas las facilidades aportadas por sus sistemas predecesores, además de las innumerables posibilidades de digitalización.

A nivel empresarial, considero que aún estamos lejos de haber explotado todo lo que la tecnología nos ofrece. Es cierto que ya son habituales las reuniones por videoconferencia con nuestros clientes y proveedores, que compartimos toneladas de información en formato digital, etc. pero no es menos cierto que, si podemos vernos, preferimos realizar estas actividades de forma presencial.

En otras palabras, aunque podamos realizar la mayoría de nuestras actividades de forma online, todavía hay una brecha cultural y de hábitos que impide el despegue definitivo. Y no es un problema de costes, porque, a pesar de estar muchas de las tecnologías virtuales en fase incipiente -lo que hace que su precio las haga inaccesibles para muchas empresas-, hay ya disponibles muchos servicios, herramientas y aplicaciones asequibles que permiten realizar todo tipo de actividades profesionales de forma remota: gestión de proyectos, productividad, gestión del tiempo, gestión de equipos, reuniones grupales, etc.

Estadísticamente hablando, son relativamente pocas las empresas que han apostado fuerte para impulsar de forma efectiva este cambio. ¿Por qué? Por el factor humano, ya que hasta que las personas no percibimos que hay una necesidad real de cambio es difícil que cambiemos. Y precisamente en este momento, la crisis -que se percibe como muy grave- del coronavirus hace que se den las circunstancias de cambio disruptivo.

Por ejemplo, si eres una profesional que gestionas un proyecto que tiene su área de producción en otros continentes, o eres un directivo que coordinas las ventas de varios territorios donde el impacto del coronavirus es alto, estoy seguro de que tendrás todo el aliciente que necesitas para desarrollar el potencial de las nuevas tecnologías para realizar tu trabajo de forma virtual. Para tu tranquilidad, es ya muy habitual para muchas empresas contratar a profesionales que no están físicamente en su territorio, y, si lo miras bien, este tipo de relación es beneficiosa para el colaborador, para la empresa y para el entorno; el colaborador tiene más tiempo, la empresa puede ampliar su búsqueda a más personas al no estar limitada por la variable espacio y el entorno tiene menor impacto medioambiental debido al menor uso de desplazamientos.

¿Y qué ofrece el cambio digital al futuro de la comunicación empresarial?

Parece que se confirmará con bastante seguridad la tendencia creciente al uso de la realidad virtual, la realidad aumentada y la realidad mixta, en la que, a través de ciertos dispositivos parecidos a lentes, los interlocutores pronto se encontrarán en un espacio virtual. ¡Ah, y el idioma no será un problema!

En otro campo, la inteligencia artificial nos permitirá en breve comunicarnos con nuestro entorno sin que sea necesaria la presencia humana -se habla de que el 85% de la comunicación con los clientes será sin intervención humana-. Puede gustarte o no, pero está claro que los avances van por ahí.

Los cada vez más habituales wearables también están suponiendo una nueva forma de comunicación, y, con la progresiva implantación de redes 5G, estaremos en condiciones de exprimir sus posibilidades. El coche conducirá de forma autónoma, la nevera hará los pedidos automáticamente, el cepillo de dientes nos dirá si tenemos caries, y veremos operativas en poco tiempo un sinfín de aplicaciones que se están desarrollando en estos momentos.

Las Redes Sociales continuarán cambiando la forma de comunicación entre las empresas y sus clientes, y los colaboradores también evolucionarán para adaptarse al concepto del omnitrabajo.

Adaptar las habilidades conductuales -gestión emocional de los equipos, comunicación eficaz, gestión de la influencia, motivación, etc.- a este nuevo universo virtual será vital para el éxito de las empresas. En próximos artículos hablaremos de cómo transformar nuestras acciones y comportamientos para sacar el mejor partido a la nueva situación profesional, es decir, como continuar consiguiendo el éxito en el nuevo terreno de juego.

Este año, sea por el coronavirus o por la imparable sucesión de avances tecnológicos y sociales, seremos testigos de la explosión definitiva de la comunicación digital. El reto para las empresas será adaptar a sus colaboradores a las nuevas competencias que este nuevo paradigma exige para ser más competitivos, conectar más y mejor con el cliente y afrontar los nuevos retos de la comunicación no presencial.

¿Estás preparado?

Miquel Pocurull. Director de Atesora Group

La-Empresa-Camaleón-BLOG-Atesora Group Libro de Jorge Salinas y Antonella Fayer 2018 Editorial LID

Jorge Salinas y Antonella Fayer en el programa la Factoria

El pasado mes de febrero entrevistaron a Antonella Fayer y Jorge Salinas, autores del libro “La Empresa Camaleón”, en el programa la Factoria. Un programa radiofónico con Carlos Jímenez Cabrera y Presen Simón.

Durante la conversación hablaron del cambio que se está experimentando en el mundo empresarial y la importancia de que las organizaciones se adapten y den un salto evolutivo.

Un salto evolutivo que gira alrededor de seis ejes clave: la cultura, la innovación, el liderazgo, las estructuras y los procesos, la diversidad y el propósito.

Os dejamos el programa completo. La entrevista comienza a partir del minuto 26.

¡Escúchala aquí!

La-Empresa-Camaleón-BLOG-Atesora Group Libro de Jorge Salinas y Antonella Fayer 2018 Editorial LID

LA EMPRESA CAMALEÓN: LA ERA DE LA INNOVACIÓN

En la actualidad, el lugar y la función del trabajo en la sociedad están cambiando tanto que la innovación ya forma parte de la estrategia para la competitividad, el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad.

Para nosotros innovar está directamente relacionado con la supervivencia. La innovación es la palanca de crecimiento más importante con la que cuenta una compañía que aspira a crecer. La empresa que apueste por la innovación estará mejor equipada para el futuro incierto que aquella que no se plantee una hoja de ruta con espacio para ello.

Saber adaptarse a los cambios y reconocer tendencias será clave para el crecimiento y la permanencia de los negocios. En este contexto, uno de nuestros objetivos es usar la creatividad de las personas como ventaja competitiva en el mercado, porque la innovación es uno de los elementos diferenciadores que crean valor y permiten a las empresas estar a la vanguardia.

Cada organización debería obsesionarse con ese reto: que las personas no “desconecten” su lado creativo cuando entran por la puerta de la oficina.

Ahora bien, desde la experiencia que hemos desarrollado trabajando con equipos que pertenecen a organizaciones de diferentes sectores nos encontramos más veces de las que nos gustaría que el comité de dirección o el CEO no está realmente convencido de la importancia de innovar. Terminan aceptando algunas cosas por obligación o porque lo hace la competencia, pero desde luego no por convencimiento.

En el libro La Empresa Camaleón planteamos pautas para conseguir organizaciones innovadoras y equipos creativos:

Uno de los primeros pasos es aclarar con la organización que el dilema no es si innovar o no, el dilema es cómo hacerlo. A estas alturas, el verdadero reto ya no es sólo innovar sino cómo hacemos para innovar más rápido y sistemáticamente en nuestras organizaciones, lo que nos lleva a preguntarles si realmente están estos temas en la agenda de los líderes, si de una u otra manera se valora internamente como algo prioritario. En caso negativo, será un verdadero desgaste para la organización remar contracorriente.

El segundo punto clave es concretar qué es innovar para cada organización, qué esperan de la innovación, y para qué la quieren, ya adelantamos en el libro el peso que tiene el propósito y el “para qué” hago las cosas.

En este sentido, innovar no es tener una oficina a la última en diseño, no se trata únicamente de poner cosas “populares”, para crear una cultura innovadora lo que realmente se necesita es: claridad, confianza, espacio, tiempo, trasparencia y libertad.

El tercer punto para nosotros es que el cambio empieza por uno mismo, y la actitud de innovar también. Si algo hemos comprobado en nuestro trabajo como coaches es que las organizaciones cobran vida gracias a las personas.

Por un momento no pienses en tu organización, piensa en ti, ¿qué piensas de la innovación? ¿qué estás haciendo para pensar diferente, para innovar en tu día a día? ¿en qué ha cambiado tu forma de trabajar en el último año?

Muchas veces, sin darnos cuenta, nos instalamos en una rutina marcada por hábitos predeterminados y acciones aprendidas. Apagamos nuestro lado creativo en cuanto entramos en la oficina, vamos como autómatas y los días se convierten en una sucesión de jornadas demasiado parecidas.

Carlos Barrabés, empresario pionero del comercio electrónico en España y que participa en el libro con un caso muy interesante, afirma que «innovar es construir la respuesta a las necesidades de las personas del mañana, con lo cual estás cambiando la manera de hacer las cosas, por lo tanto lo que estás cambiando es el comportamiento de las personas, estás afectando a la cultura, a la forma de vivir, a la forma de estructurar una ciudad, estás afectando al futuro del mundo, estás construyendo el nuevo mundo…»
¡Motivador cuánto menos!

Te animamos a vencer la inercia que a menudo nos tiene atrapados y a entrar en ¡la era del camaleón!

Antonella Fayer & Jorge Salinas

La empresa camaleón en Canal CEO. Jorge Salinas y Antonella Fayer

Jorge Salinas y Antonella Fayer en los desayunos de Canal CEO

Hace unos días tuvo lugar el primer desayuno del año que organiza Canal CEO. Un encuentro en el que se reúnen directivos y profesionales del entorno de Recursos Humanos. Para este evento han contado con Jorge Salinas y Antonella Fayer, autores del libro “La empresa camaleón”.

Durante el desayuno, Jorge Salinas y Antonella Fayer, han compartido sus experiencias y sus conocimientos sobre la transformación empresarial. Han abordado temas como la cultura, el liderazgo, la innovación, la diversidad, los procesos de trabajo, y por último, los propósitos.

Os dejamos el vídeo resumen del encuentro y el artículo publicado en Canal CEO.