Archivo de la etiqueta: Desarrollo de habilidades

El valor del hacer

El valor del hacer

No hace mucho mantuve una agradable conversación con unos viejos amigos del colegio con motivo de una de esas copiosas comidas prenavideñas. Como suele ocurrir en estos casos, el pretexto de la comida nos sirvió para justificar el ansiado reencuentro. Hablamos de lo humano y lo divino, y entre la larga serie de temas que tocamos de forma bastante ruidosa y caótica -algo nada extraño en las mesas de más de veinte comensales-, salió un clásico de tales fechas: los nuevos propósitos y deseos para el 2020. Como suele ser común cuando formulamos deseos y propósitos, la mayor parte de nosotros hablamos en términos de conseguir y tener: tener buena salud, conseguir un nuevo trabajo, conseguir dejar de fumar, tener pareja (o como diría mi abuela, echarse novia/o-), tener hijos, y un largo etc.

Lo interesante es que cuando se nos presentan este tipo de reflexiones olvidamos que lo que realmente cuenta es lo que hacemos con esos deseos una vez que los logramos. Clásicamente nuestra reflexión suele quedarse en una “parada” anterior. Olvidamos la importancia que el hacer tiene en todas esas consecuciones; no sólo en el camino hacia el logro, sino también en el mantenimiento de esas cosas una vez conseguidas. Tanto el hacer como el tener y el conseguir son distinciones muy útiles a efectos de impulsar cambios en nuestra vida y seleccionar aquellos que más nos convienen.

La mayor parte de nosotros deseamos que los cambios que nos proponemos lleguen a producirse con el menor esfuerzo posible o, al menos, de la forma más rápida posible. Si a alguno nos dieran la oportunidad de tener un mando que nos permitiera, con solo apretar un botón, adelantar nuestra vida hasta llegar al esperado desenlace, no dudo de que más de uno lo estaríamos apretando a cada instante de nuestra existencia, como en la comedia de Frank Coraci “Click” -por cierto, un film bastante recomendable y de fuerte carga dramática a pesar de su trasfondo cómico-. Pasamos gran parte de nuestra vida deseando tener cosas, sin plantearnos detenidamente todo el hacer que está involucrado en ellas.

HACER está principalmente relacionado con las acciones y los procesos que llevamos a cabo. Podríamos decir que comprende todas las actividades conductuales que llevamos a cabo con el fin de obtener algo: las cosas que hago para conseguir que la receta que estoy cocinando salga en el punto de sabor adecuado; o lo que hago para lograr aprender, educar, mantenerme en forma, influir en los demás etc. El hacer también está presente en aspectos que clásicamente no relacionamos con actividades tangibles, como pueda ser el propio pensar (nuestros pensamientos son cosas que hacemos) o nuestro sentir (la emociones y sentimientos que experimentamos también las generamos y las construimos desde nuestro hacer)

Hacer tiene una importancia primordial, pues es muy fácil perder de vista que los resultados que obtenemos -buenos o malos- no son otra cosa que la consecuencia inevitable de las acciones que hemos emprendido. Es mucho más útil poner énfasis en el camino que en el destino al que nos conduce ese camino. Si quieres perder peso, por ejemplo, probablemente sea más eficaz focalizarte en alimentarte de forma adecuada y hacer ejercicio que estar comprobando a cada día tu peso en la báscula. Con demasiada frecuencia, el hecho de focalizarnos en conseguir llegar a la “línea de meta” nos distrae del camino que conduce hasta ella.

TENER implica un cierto sentido de posesión, así como el orgullo de permanencia que muchas veces asociamos a esa posesión. Podemos tener cosas como propiedades: una casa, un coche, una televisión, etc, pero también vinculamos al tener otras cosas que no tan claramente podemos meter en nuestro saco de propiedades: si tienes una pareja no es algo que poseas, aunque te lo podrías plantear en esos términos y olvidar que tienes que seguir haciendo cosas con el fin de alimentar y enriquecer esa relación para poder desarrollarla.

Es fácil que perdamos de vista que lo que tenemos en última instancia es fruto de lo que hacemos, bien se trate de tener un trabajo, una relación, títulos académicos, conocimientos, habilidades, etc. Queriendo tener se nos olvida todo lo que necesitamos hacer para sostener esas cosas que damos por sentadas. Si tienes una amistad con alguien será probablemente gracias a las situaciones que has vivido con esa persona, las conversaciones que has abierto, la escucha que le has brindado o los malos o buenos momentos compartidos.

Si las cosas que hacemos son efectivas, finalmente conseguimos los desenlaces esperados. CONSEGUIR es algo altamente motivador, nos proporciona la gasolina necesaria para que el esfuerzo que experimentamos sea justificado. El problema con el conseguir es que a veces conseguimos cosas que realmente no queremos o necesitamos. En ocasiones, llegar a esa ansiada meta nos deja una sensación de vacío o insatisfacción al no habernos tomado el tiempo necesario para conectar con nuestros propios valores.

En un mundo globalizado e hiperconectado en el que el pensamiento grupal se convierte en la norma a seguir, es fácil que otros te digan el camino que debes de recorrer y las necesidades que has de satisfacer. Las fuerzas de la conformidad determinan los deseos que nos marcamos en muchas ocasiones.

Como decía Epicteto, “muchos de nuestros problemas se deben a que organizamos nuestra vida en base a convenios, en vez de a la razón”. Nuestra sociedad nos ofrece innumerables oportunidades para adquirir, conseguir o comprar lo que necesita hacerse. Las vías rápidas y los atajos son el reclamo de nuestra atención y deseos, y el esfuerzo asociado a nuestro actuar, el enemigo a batir.

Pero más allá de lo que tengas o consigas, lo único relevante es el proceso de lo que haces a cada instante de tu vida, puesto que define el tipo de vida que disfrutas y, en última instancia, quién estarás siendo. Te deseo un feliz y exitoso “hacer” para este 2020.

Miguel Labrador. Director de Desarrollo de Negocio de Atesora Group.

¿Qué es la respons(h)abilidad?

Respons(h)abilidad, ¿la mayor carencia de nuestra sociedad?

En mi opinión, la principal carencia o área de mejora de nuestra sociedad, es decir, de cada uno de sus miembros y por tanto de su conjunto, es la respons(h)abilidad.

La sociedad es un sistema compuesto por otros subsistemas o ámbitos en los que se desenvuelven sus miembros, como la familia, la empresa, las instituciones, etc.

El propósito de este breve artículo no es identificar sus causas sino facilitar tu reflexión, y, tal vez, apuntar algún sendero de solución.

¿Qué es la respons(h)abilidad?

Una definición sencilla es la habilidad para responder a lo que sucede. Responder se refiere a lo que dices y haces cada vez que sucede algo en el mundo. Son tus palabras, acciones, decisiones y actitudes, y también la ausencia de cualquiera de ellas. Sí, no olvides que tu silencio es una respuesta equivalente a un “esto no me importa”.

La respons(h)abilidad es individual porque siempre se origina en el individuo.

Al cabo de cada día das muchas respuestas en todos los ámbitos sociales en los que participas.

Víctima

Mi definición de víctima es: persona que en lugar de responder elige “culpar al mundo” de lo que le sucede y podría cambiar, o bien no aceptar que suceda lo que no tiene capacidad para cambiar. El mundo es, según lo que acontezca, su pareja, su vecino, el gobierno, el clima, la economía, su falta de tiempo…

La víctima se queja continuamente, sufre y lo pasa mal, porque ha elegido “no ejercer su poder” para cambiar lo que sucede. El poder entonces lo tienen los demás, que lo usan mal, y la consecuencia es lo que a ella le sucede. Por eso los culpa.

Cuando identificamos a una víctima solemos sentir compasión, porque observamos su sufrimiento. Recuerda que el sufrimiento es el juicio o valoración que haces de lo que piensas que te sucede. El sufrimiento es, también, una elección.

Cómo dejar de sentirte víctima

Nadie “es” víctima. La víctima “cree” ser objeto de las “desgracias” que el “mundo” le provoca. Es una sensación o un sentimiento generado por su creencia: “no tengo poder, o no sé como ejercerlo”. Y esa es la buena noticia: de la misma forma que en algún momento de su vida eligió construir esa creencia, ahora puede cambiarla por otra. P.e.: “comportarme con respons(h)abilidad”.

La respons(h)abilidad dispara una espiral poderosa

Observa cómo el ejercicio de tu respons(h)abilidad es muy relevante porque desencadena una espiral de poder en el mundo, transformándolo. Cada vez que das una respuesta disparas automáticamente tu motiv-acción.

Una definición sencilla de motiv-acción es disponer de un motivo para accionar.

¿Y cuál es ese motivo? Tu respuesta. Su poder principal es que es tuya. Es tu palabra, tu solución a un problema, tu decisión o tu actitud ante lo que sucede en el mundo.

La motiv-acción es una fuerza, energía o emoción que moviliza tu accionar.

Y cada vez que te sientes motiv-accionado disparas automáticamente tu com-promiso.

Una definición sencilla de com-promiso es promesa que me hago a mí o a otro.

La promesa no es una intención, ni un deseo. Es una decisión, una determinación que involucra tu integridad y, por tanto, tu confiabilidad frente a ti y/o al otro. La falta de cumplimiento de una promesa tiene consecuencias ante el otro y/o ante ti mismo.

¿Y por qué se dispara tu com-promiso? Porque tienes un motivo para accionar, que proviene de tu respuesta.

Cada vez que te comprometes disparas automáticamente tu sentido de pertenencia o tu autoestima.

Si tu respuesta -y sus consecuentes motiv-acción y com-promiso- era a otro (jefe, familiar, amigo…), disparas tu sentido de pertenencia en ese ámbito; y si la respuesta te la diste a ti mismo (“voy a realizar tales cambios saludables”) disparas tu auto-estima.

El ejercicio de tu respons(h)abilidad no sólo genera un resultado o consecuencia en “el mundo”, sino que además refuerza automáticamente tu motiv-acción, com-promiso y sentido de pertenencia o auto-estima.

Cada vez que un individuo no ejerce su respons(h)abilidad, o alguien (jefe, familiar, amigo…) se lo impide, por ejemplo ordenándole lo que tiene que hacer, ese individuo es privado automáticamente de su motiv-acción, com-promiso y sentido de pertenencia o autoestima.

Respons(h)abilidad y libertad

Entiendo la respons(h)abilidad como un derecho que emana de la libertad. Las sociedades que se esfuerzan en promover la libertad del individuo aumentan su respons(h)abilidad y disminuyen el victimismo.

En mi opinión nuestra sociedad está liderada, todavía y principalmente, por líderes con estilos autoritarios o carismáticos. Basta echar un vistazo a los principales -los que ejercen más influencia por su visibilidad en los medios de comunicación- como serían los políticos, IBEX 35, etc.

La elección de la concentración de poder en pocos individuos con esos estilos tiene como consecuencia una fuerte descompensación de los niveles de respons(h)abilidad entre ellos y sus colaboradores.

El mensaje implícito transmitido por ese líder es: falta de confianza. Mensaje que, obviamente, le es devuelto por sus colaboradores, ya que la confianza o su carencia es siempre bidireccional.

Un sendero de solución

La precondición para que un individuo pueda dar una respuesta es que se haga alguna pregunta. Las preguntas son las llaves que abren las puertas que guardan las respuestas. La siguiente condición es alguien que la escuche.

Esas dos condiciones disparan la respons(h) abilidad. Pregunta y escucha son realmente dos habilidades, lo que quiere decir que requieren de práctica para su utilización efectiva.

Es muy curioso observar y reflexionar acerca de cómo es que dos habilidades tan simples e importantes apenas son practicadas efectivamente en nuestra sociedad.

¿Recuerdas algún momento de tu período educativo – familia, colegio, universidad, master…- en el que te hayan indicado su relevancia y enseñado a practicarlas?

¿Crees que la pregunta y la escucha son las herramientas básicas para desarrollar la respons(h)abilidad del individuo… y, automáticamente, disparar su motiv-acción, com-promiso y sentido de pertenencia o auto-estima?

¿Tiene lo anterior alguna relación o influencia con los resultados que puede conseguir una empresa, partido político o cualquier otra institución o grupo humano?

¿Influiría un incremento de la respons(h)abilidad individual en la dignidad y bienestar del individuo y la sociedad en la que habita? ¿A qué se refería John F. Kennedy cuando dijo “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”?

“Los resultados que quieres conseguir no pueden ser alcanzados por el individuo que eres ahora, es decir, por el individuo que posee las habilidades, actitudes y mentalidad de que dispones hoy. Porque si así fuera ya los habrías conseguido. Serán alcanzados por un individuo diferente. Exactamente por el individuo que haya conquistado las habilidades, actitudes y mentalidad que requieren esos resultados

Jim Rhon

 

Jaime Bacás. Socio Atesora Group

Taller gratuito feedback evaluacion desempeño

Presentación gratuita del MINItaller Feedback aplicado a la evaluación del desempeño

Feedback aplicado a la evaluación del desempeño

No entendemos el feedback únicamente como un acto aislado y formalizado por una organización. Cada interacción y cada conversación que mantenemos en nuestro día a día con nuestros colaboradores, colegas y jefes constituye una oportunidad de oro para reforzar, corregir y/ o mejorar un determinado comportamiento.

A lo largo de este MINltaller, los participantes adquirirán los principios básicos para utilizar el feedback como una fuente de ventaja competitiva y desarrollo de sus colaboradores, proporcionando mensajes precisos y de calidad, que les ayude a incrementar y reforzar su desempeño de forma efectiva.

Objetivos

• Los participantes adquirirán fórmulas para poder proporcionar feedback a sus colaboradores de forma rápida e inmediata en cualquier contexto y/o situación
• Conocerán los tres tipos de feedback y cuándo es apropiado utilizar cada uno de ellos
• Conocerán la relación necesaria existente entre feedback y feedforward
• Comprenderán la conexión entre los valores de su Organización y la necesidad de aportar feedback efectivo
• Adquirirán modelos altamente contrastados que les permitan mejorar sus habilidades de dar feedback de forma permanente
• Capitalizarán todas las habilidades anteriormente descritas a la hora de proporcionar feedback en los actos formales de Evaluación, ya sea de desempeño o de desarrollo

Horario: 9-14h
Fecha y lugar: Madrid 21 febrero 2020 – BCN 28 febrero 2020
Invitación exclusiva para RRHH
Accede al catálogo de MINItalleres completo aquí

 

Inscríbete+Info

Te deseamos un año pleno de crecimiento personal

Te deseamos un año pleno de crecimiento personal

En Atesora Group creemos, como Jim Rohn, que…

“El sentido principal de la vida no consiste en lo que consigues,
sino en lo que te conviertes.
No desees que las cosas te resulten fáciles, desea ser mejor,
y de esta forma serás capaz de enfrentarte con éxito
a los retos presentes y futuros.
La consecuencia del cambio será el logro de lo que quieres.

La felicidad reside en aceptar lo que tienes
mientras persigues lo que quieres.
La felicidad no es algo que esperes que suceda o llegue en el futuro,
sino lo que diseñas, ejecutas y logras en el presente.

Los resultados que quieres conseguir no pueden ser alcanzados
por el individuo que eres ahora,
es decir, por el individuo que posee las habilidades, actitudes y mentalidad
de que dispones hoy.
Porque si así fuera ya los habrías conseguido. Serán alcanzados por un individuo diferente.
Exactamente por el individuo que haya conquistado
las habilidades, actitudes y mentalidad
que requieren esos resultados.

En Atesora Group tenemos la fortuna de conocer continuamente a nuevas personas que frecuentemente nos preguntan ¿a qué os dedicáis?, y nuestra respuesta es:

“Nos dedicamos a facilitar cambios conductuales, actitudinales y mentales
en las personas y en las organizaciones, a veces transformaciones,
que les permitan conseguir el logro de sus retos de forma sostenible y saludable”.

Por eso desde Atesora Group lo que te deseamos es
un año 2020 pleno de crecimiento personal,
que es lo que necesitas para atraer el éxito y la felicidad.

No olvides esto si tienes un plan de igualdad o vas a implantar uno

No olvides esto si tienes un plan de igualdad o vas a implantar uno

Desde que embarqué en el sector de Desarrollo de Soft Skills (habilidades relacionales), he escuchado cientos de veces la máxima de “si algo no te funciona, cámbialo“. Bien, pues como para generar un cambio, se requiere pasar por varios estadios (lo resumiré en toma de consciencia, acción y mantenimiento), creo que el cambio que la sociedad está experimentando con respecto a los asuntos de género, está ya en una fase de acción.

Desde el 1 de marzo, con la aprobación del Real Decreto-Ley 6/2019 de “Medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación”, que modifica la Ley de Igualdad, reduce de 250 a 50 el número necesario de personas en la plantilla de una empresa para que sea obligatoria la negociación de un plan de igualdad.

El plan de igualdad, según la regulación de las medidas y no solo de los objetivos del plan, debe ser “evaluable” y el diagnóstico debe ser “negociado”.

El diagnóstico deberá contener, al menos, las siguientes materias:

– Proceso de selección y contratación

– Clasificación profesional

– Formación

– Promoción profesional

– Condiciones de trabajo, incluida la auditoría salarial entre mujeres y hombres

– Ejercicio corresponsable de los derechos de la vida personal, familiar y laboral

– Infrarrepresentación femenina

– Retribuciones

– Prevención del acoso sexual y por razón de sexo.

De esta forma, desaparece el concepto de ordenación del tiempo de trabajo para favorecer, en términos de igualdad entre mujeres y hombres, la conciliación laboral, personal y familiar, que pasa a llamarse “ejercicio corresponsable de los derechos de la vida personal, familiar y laboral”. Cabe remarcar que el término “conciliación” cambia por el de “corresponsabilidad”, una de las tantas reivindicaciones que se han mantenido a lo largo del tiempo, ya que el término va más allá de la conciliación, tradicionalmente asignada a las mujeres, y que ha supuesto un reparto no equitativo de las tareas de cuidado, reduciendo las condiciones laborales de las mujeres a lo largo de toda su vida.

Pero bien, pasemos a la parte formativa de todo este asunto: ¿Cómo puedo implementar formación en la empresa que ayude al plan de igualdad que tenemos o queremos implantar?

Creo sinceramente que no hay una única respuesta y que dentro del cambio que se está generando, hay un punto de vista que se ha dejado de lado. Antes de ser hombres o mujeres, somos personas. Con esto quiero decir que será tan válida la opción de formar a los colectivos de forma separada como de manera conjunta; de hecho, a mi modo de ver, son formas complementarias. No tiene sentido para mí, formar solo a uno de los dos colectivos desplazando al otro, igual que cada uno de los colectivos no necesita aprender lo mismo.

Para mí, la gran pregunta a responder es la siguiente: ¿Cómo formamos a personas adultas? Y es que desde luego, una persona adulta no tiene una estructura neuronal exactamente igual a la de un niño o un adolescente, y aun así, cada persona no tiene la misma estructura neuronal que su compañero de al lado. Así que, es por esto que la opción para facilitar el aprendizaje en personas adultas es la opción de hacer que experimenten los aprendizajes, que los puedan interiorizar gracias a la oportunidad de poder vivirlos en primera persona. Es aquí donde la andragogía se impone a la pedagogía en el sector de formación a las empresas.

Ojalá que las medidas que se están implantando gracias a los planes de igualdad, no sean un mero trámite para cumplir la legalidad vigente, sino que trasladen a los empleados y colaboradores de cada organización las mejoras en igualdad de oportunidades de hombres y mujeres.

Los planes de igualdad no solo aportan mejoras a nivel individual de todos los trabajadores, sino que, además, favorecen la productividad, mejoran la imagen de marca de las organizaciones, fomentan la innovación y ayudan a la atracción y retención del talento.

¿Necesitas ayuda?

Vanessa Peirotén. Office Manager en Atesora Group.