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True Escape Coaching Experience Atesora Group

True Escape Coaching Experience: Invitación a la 1ª Sesión de Team Building Virtual

Desde la óptica de facilitar cambios conductuales, una dinámica de grupos -como por ejemplo una Escape Room- es un vehículo idóneo para provocar en un breve espacio de tiempo comportamientos que, en condiciones normales, tardarían semanas o meses en mostrarse, requiriendo además una observación muchas veces imposible en el lugar de trabajo.

Por este motivo, desde Atesora Group en alianza con la herramienta Fast Pace -el primer True Escape remoto- te invita a probar una Experiencia Virtual única que hace uso de la más alta tecnología para desarrollar habilidades de comunicación y trabajo en equipo, combinando el enfoque de vanguardia de la técnica de Escape Room virtual, con la metodología que brinda el Coaching de Equipos.

Objetivos:

Experimentar la metodología de Escape Room Virtual con el fin de permitir a los equipos desarrollar competencias conversacionales y de trabajo en equipo de una forma rápida y altamente efectiva.
• Disponer de un marco diferente y movilizador para provocar movimientos personales con relación a habilidades tan diversas como el liderazgo, la resiliencia, la resistencia al estrés, la gestión de la incertidumbre o la capacidad de autogestión entre otras.
• Entender cómo integrar el coaching y la tecnología de Escape Room remoto para realizar intervenciones con Equipos, tanto desde un punto de vista desarrollativo como paliativo.
• Simular situaciones en las que de una forma natural se manifiesten las dinámicas relacionales que subyacen en los equipos, diagnosticando cómo están funcionando y qué potenciales gaps pudieran tener. 

Fecha:

Jueves 18 de marzo de 2021

Horario: 16.00h Central European Time (CET)

Duración: 120 min.

Formato: Taller-Presentación Virtual

Invitación exclusiva para RRHH. Plazas limitadas a 16 participantes

** Taller-presentación en colaboración con Cripthos

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Del teletrabajo al omnitrabajo, ¿qué nos está pasando?

Del teletrabajo al omnitrabajo: ¿qué nos está pasando?

Nada será lo mismo en nuestras vidas tras el covid-19, una crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente. Tampoco, por supuesto, en nuestra vida profesional. Y es que si algo ha provocado esta pandemia, además de una crisis en todos los sentidos, ha sido la aceleración en la implementación de nuevos modelos que hace apenas unos años empezaban a dibujarse en el horizonte. Una de las consecuencias inmediatas (e inevitables) es la gestión de todas aquellas tareas desempeñadas por los “White Collar”, es decir, todos aquellos que utilizan un teclado conectado en red para trabajar, muchos de los cuales ya no volverán a sus oficinas físicas.

¿Qué ha supuesto? Un paso en la “evolución darwiniana” del mercado del trabajo: del presencialismo al teletrabajo hasta un estadio superior que debemos aprender a regular como sociedad democrática y gestionar como líderes.

La ley del teletrabajo bajo lupa

Con este avance en el marco común de actuación, se abre un nuevo campo de batalla para las negociaciones de convenio entre patronales y sindicatos. Muchos aspectos estarán marcados por las limitaciones de la nueva ley, sin embargo, otros muchos flecos, serán motivo de debates interminables.

Pero, ¿dónde va a estar la clave de la implantación y la eficacia de esta nueva forma de trabajar? Sin duda alguna en la cultura organizativa que cada entidad sea capaz de desarrollar.

En aquellas empresas en las que el presencialismo (cultura “calienta sillas”) no pase de página quedarán atrapadas en una ley que marca fronteras pero que no clarifica todo. Compañías que ya venían utilizando el teletrabajo quizá se vean lastradas por una sobrerregulación que no necesitan y dificulta su aplicación.

El teletrabajo con fecha de caducidad

Pero vayamos más allá. Mi expectativa, y mi apuesta, es que el teletrabajo será un efímero puente entre la manera tradicional de trabajar y lo que cada vez demanda más el nuevo presente de dichas empresas, una actitud permanente de trabajo y disfrute solapado donde no hay horarios definidos para una ni para otra cosa.

El puesto de trabajo “ha muerto”. Ya no es un sitio al que ir o un horario que cumplir. El puesto de trabajo ahora es una serie de tareas a realizar y unos objetivos que cumplir y da igual cuándo y desde dónde lo hagamos. A eso yo le llamo omnitrabajoNo desconecto del trabajo porque también, de manera intermitente, estoy conectado con el placer y con esas otras tareas ajenas a la empresa que dan sentido a mi vida.

Jorge Salinas. Socio y fundador de Atesora Group y EXEKUTIVE Coaching.

Consigues o trabajas Atesora Group

¿Trabajas o Consigues?

La pregunta encierra una distinción referida a tu actitud, que tal vez quieras clarificar. Como casi todas, esa distinción es sutil y,  simultáneamente, movilizadora.

Sé sincero contigo mismo, aunque sólo sea durante un minuto, y contesta estas preguntas:

¿Cuántos días del año me despierto con una expresión inequívoca de ilusión, que anuncia el comienzo de una aventura desconocida y emocionante en mi empresa?

¿Cuántos domingos me voy a la cama deseando que la noche pase rápida porque mañana es lunes y vuelvo a ejercer mi profesión?

¿Cuántas veces me detengo para saborear, felicitarme y compartir los micro-logros que conquisto cada día?

Tu respuesta: muy pocas veces

Si tu respuesta es “nunca o muy pocas veces” es probable que sólo vayas a tu empresa a trabajar. Sin duda consigues logros. Las personas que trabajan también consiguen resultados. Por eso estás aún en nómina.

Sin embargo la persona que sólo va a trabajar no suele estar muy ilusionada con su trabajo; lo considera como un castigo o, en el mejor de los casos, un inconveniente necesario para poder pagar sus facturas. Vives el trabajo como una obligación. Por eso no es una casualidad que te escuches utilizando la expresión “mañana tengo que ir a trabajar”.

“Tengo que” es una expresión frecuentísima en nuestra sociedad que expresa la obligación impuesta por “no se sabe quién”. Mantener el anonimato de ese “no se sabe quién” (neutro) es fundamental para no poder resolver la autoría de la obligación y, por tanto, no poder  argumentarla y, de esa manera aceptarla como algo inevitable y superior a mi.

Tu respuesta: frecuentemente

Si tu respuesta es “frecuentemente” es muy probable que seas de los pocos que va a la empresa a conseguir.

Las personas que han elegido adoptar esa actitud, viven la experiencia de acudir al trabajo como un desafío voluntario, una aventura en la que van a aparecer oportunidades desconocidas. Enfrentarse a ellas y vencerlas es el juego que les satisface. Reconocer los micro-logros diarios que consiguen es el combustible que les anima a repetirlo mañana. Los eventuales errores, fracasos y obstáculos que aparecen en el juego, no los nombran de esa forma, ni los viven con enfado y fastidio, sino como (bienvenidos) nuevos retos y posibilidades que les ofrecen la oportunidad de aprender y crecer.

La diferencia

La actitud con la que te enfrentas a la vida es una elección. Tú tienes el poder de elegir la actitud con la que deseas vivirla.

El primer grupo de personas no se consideran libres, porque sólo hay libertad cuando dispones de opciones entre las que elegir.

Los reconocerás fácilmente porque utilizan expresiones, desgraciadamente tan frecuentes, como “esto es lo que hay”.

No se atreven a decir su verdad, que es: “esto es lo que yo he elegido… porque no me atrevo a…” (p.e.: cambiar de puesto, empresa, etc.).

Son, y se sienten, víctimas. Ellas no son responsables, el mundo es el culpable de su situación.

Las víctimas sufren. No es nada divertido ser víctima. Merecen nuestra compasión primero, y después nuestra ayuda para que tomen conciencia de que pueden elegir. Y es legítimo elegir cualquiera de las dos opciones.

Los resultados que consigues

Son completamente diferentes en cada caso.

Tu actitud determina el juego de comportamientos (acciones) y emociones asociadas que pones en práctica. Y estos determinan (inevitablemente) los resultados que puedes conseguir. Así que elige cuidadosamente la actitud más adecuada a lo que quieres conseguir.

Proceso recomendado

Si formas parte del primer colectivo -los que respondieron “muy pocas veces o nunca”- te sugiero que realices este proceso de 10 pasos:  

1. Párate. Desconecta tu mente de lo que estás haciendo ahora y reduce tu ruido de fondo
2. Sitúate en el contexto real. Recuerda que la mayor parte de tu vida transcurre en tu trabajo. Así que el renglón que sigue puede ser importante para ti.
3. Pregúntate. ¿Quiero conseguir o ir a trabajar?
4. Visiona. Visualiza con detalle cómo será tu vida en cada una de esas dos opciones
5. Reflexiona. Compara los beneficios e inconvenientes de cada opción
6. Pide ayuda. Conversa, contrasta, argumenta y discute con otros para incrementar tu nivel de claridad
7. Decide. Elige la actitud con la que vas a vivir en este ámbito (laboral y profesional)
8. Ejecuta. Vive, compórtate coherentemente con la actitud elegida
9. Vuelve a pedir ayuda. Cambiar es completamente posible y, frecuentemente, difícil. Buscar apoyo para garantizar que consigues hacer realidad tu elección
10. Celebra. Reconoce y felicítate por cada uno de los micro-logros que consigues. Son tuyos. Elige ser generoso, aunque sólo sea contigo mismo

Si este proceso no te resulta de utilidad contactar con un coach puede resultar una excelente elección.

Preguntas bonus para people managers

Si además eres un directivo, manager o formas parte del área de RRHH podría interesarte responder estas preguntas:

¿Cuántas personas del primer grupo creo que hay en mi empresa o departamento? ¿Qué responsabilidad tengo yo en esto? ¿Cuál es el coste de oportunidad de continuar no haciendo nada al respecto? Si no lo has calculado ¿por qué he elegido no calcularlo? ¿Tiene esto algo que ver con el ubicuo engagement? ¿Me incomodan estas preguntas? En caso afirmativo ¿qué es exactamente lo que me incomoda? ¿Quiero hacer algo al respecto?…

Auto-obsérvate: ¿alguna de tus respuestas ha sido victimista? En caso negativo te mereces un buen premio ¡Regálate una mariscada, ya!

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes sino en observarlos con una mirada renovada.” Marcel Proust-

Jaime Bacás, socio de Atesora Group y EXEKUTIVE Coaching.

Quien dijo miedo Atesora Group Gestión del miedo

¿Quién dijo miedo?

Entre mis vicios confesables, ya que no es momento ni lugar para poner los otros encima de la mesa, está el de divertirme visionando películas de miedo. No recuerdo cuándo adquirí esta costumbre, ni por qué pasar miedo me divierte; sólo sé que ya de adolescente tenía auténtica pasión por este género. Y cuando digo miedo, no me refiero a las películas de suspense o casos policíacos; las historias sobre asesinos en serie y similares -con la excepción de la magnífica “Seven” y pocas más- siempre me parecieron sosas, descafeinadas, incapaces de generar una buena pesadilla. Siempre fui más fan de disfrutar de lo paranormal, lo terrorífico e incluso -sí, lo admito- lo sangriento. Es cierto que con los años esta vena truculenta ha decaído bastante, en favor del estudio de ciertos misterios y conspiraciones, pero sigo siendo un aficionado digamos que notable.

Y lo llamativo es que este pasatiempo no tiene nada que ver con mi carácter, bastante calmoso en general. Rehúyo el peligro sistemáticamente y busco situaciones y entornos tranquilos para disfrutar, solo o en compañía. De ninguna manera me gusta ponerme en tensión o arrastrar a ella a nadie; así que no sé de dónde me viene esta cuestión. En fin, una vez escuché que el peligro, cuando se ve desde lejos, subyuga; pero desde cerca, aterra. Supongo que por ese motivo me entretiene presenciar en una pantalla calamidades y males que jamás soportaría en mi vida normal, y es por eso también que disfrutar de ello, en un tiempo en el que todo lo políticamente incorrecto es cuestionable y ofende a alguien, no me parece reprochable ni dañino.

Una vez, hace mucho tiempo -probablemente no tendría más de dieciséis años-, estaba viendo una de estas películas con mi padre, de noche, en el salón de casa. Aunque la trama iba bien, en un momento dado uno de los protagonistas hizo una de esas cosas incomprensibles a las que los guionistas nos tienen acostumbrados para generar tensión. Ya sabéis a qué me refiero, cosas como bañarse en el lago en el que los vecinos han visto pirañas, correr en línea recta delante del coche que les persigue, tirar la pistola cuando se les ha encasquillado o buscar a tientas las gafas por el suelo cuando se les han caído, con los ojos guiñados y cara de no ser capaces de distinguir un rinoceronte aunque lo tuvieran delante. Como aficionado al género estas cosas me enfadan bastante, son recursos pobres propios de guionistas mediocres. Y recuerdo que, con todo el cabreo, le dije a mi padre:

– “Pero ¿por qué diablos hace eso?”

Y él me respondió:

– “Hijo, si los idiotas no existieran no habría películas de miedo”

Sabias palabras.

Escribo estas líneas finalizando el verano de 2020. Como muchos de vosotros, he disfrutado de unos días de descanso que he empleado en visitar zonas de España. Algunas de ellas recónditas, bastante aisladas del bullicio, que me han servido para sumergirme en el románico, restaurar fuerzas y poner en orden los pensamientos; y otras más turísticas, con el propósito de bajarme de la moto, remojarme un poco y tomar algo de sol. Y en todos, todos, TODOS los sitios que he visitado, me he topado con la misma emoción: el miedo.

Miedo al virus y los contagios, miedo a la supervivencia del negocio, miedo a la crisis económica, miedo a la situación de inestabilidad política. Miedo -y pena- en la playa al ver la cantidad de chiringuitos cerrados o prácticamente vacíos, miedo de los camareros de las terrazas despobladas de la monumental Plaza Mayor de Valladolid, miedo de los propietarios de hostales y pensiones en los que me he alojado, miedo en las noticias de cada informativo de la televisión.

Miedo que, en los casos más leves, se manifestaba en forma de temor contenido, más cercano a la incertidumbre y la resignación que al pánico. Otras personas, golpeadas en sus negocios y en sus ahorros, compartían con preocupante rapidez sus penas y un nada disimulado terror a lo que esté por venir.

Miedo provocado por los acontecimientos, agravado por la falta de confianza en quienes nos dirigen y multiplicado por nuestros propios temores e inquietudes.

Lo he dicho en otros artículos previos y repito que no quiero pecar de superficial. Soy muy consciente de la situación, del drama de las pérdidas humanas y materiales que a veces nos han tocado muy de cerca; consciente de lo que están sintiendo estas semanas y desde hace meses una familia, un empresario o un autónomo que sólo buscan sobrevivir. Terror. Y el terror nos paraliza, ¿verdad? Exacto, como en las películas de miedo.

Voy a permitirme la licencia de desdramatizar un poco la cuestión. O, al menos, sugeriros un par de ideas que a lo mejor provocan alguna reflexión al respecto. Por favor, tomadlo como un ejercicio divertido y no como una frivolidad.

Por lo que os comentaba al principio de este artículo, como aficionado al género de terror también estoy familiarizado lo que sucede en las situaciones que viven los protagonistas de las películas. Y sé que hay cosas que no funcionan, y otras que sí. Por ejemplo:

– La amenaza no se combate agazapándose debajo de la escalera. Los monstruos, los demonios y los asesinos con motosierra son muy insistentes buscando y encontrando a los que se esconden esperando vanamente pasar desapercibidos.

– Es tentador taparse con la manta confiando en que el asesino no te apuñale, pero muy poco efectivo. Depende de que el malo sea tonto, le entre un ataque de compasión o vete tú a saber… En cualquier caso, ceder la decisión sobre tu vida o muerte a alguien que te persigue mientras tú dejas de ver lo que hace porque estás debajo de una manta no parece ser la mejor de las ideas.

– Trata de no sucumbir a la irrefrenable tentación de bajar al sótano cuando escuchas ruidos raros en la casa. Es mucho más probable que el monstruo esté en el sótano que en cualquier otra habitación, y tentar al peligro suele traer aparejados algunos problemas de difícil solución.

– En situación de riesgo, sube a las plantas superiores. Se tiene mejor vista ahí, y, puestos a salir pitando, es mejor opción bajar escaleras en lugar de subirlas.

– Gritar mucho y hacer aspavientos no ahuyenta a los monstruos. Es más, los atrae y te acaban comiendo.

– Para terminar, por encima de cualquier otra consideración: haz algo. No te bloquees. Corre, huye, dispara, trepa, busca ayuda, sal rápido de la casa maldita, haz lo que sea. Ponte en acción. Pero no te detengas, porque paralizarte en una situación de riesgo tiene un coste-oportunidad muy alto. Y si no te lo crees, puedes consultárselo a los miles de víctimas inocentes de películas de terror que ahora descansan en frías morgues o colgados en algún almacén entre reses y aperos de labranza.

Si has tenido la generosidad -y la paciencia- de llegar leyendo hasta aquí, probablemente habrás deducido qué tiene que ver todo esto con el desarrollo de personas y la instauración sostenible de comportamientos efectivos, que es a lo que nos dedicamos y de lo que va esta publicación. Y si aun te lo sigues preguntando, te lo resumo en una sola frase, también de película: “El peligro es muy real, pero el miedo es una opción”.

Nadie duda de lo complicado de la situación que padecemos, y la incertidumbre ante lo que se avecina tampoco es el más tranquilizador de los escenarios. Ése es el peligro, los monstruos que te quieren atacar, ya sea en forma de rebrotes, contagios, paro o ruina. Y, a diferencia de las películas, en esta ocasión es un peligro muy grave y letalmente real.

Pero tú y tus amigos disponéis de armas con las que defenderos. Tenéis talento, lleváis años solucionando problemas y dando beneficios a vuestra Organización. Cada uno de vosotros tiene habilidades que, combinadas y lideradas de forma sinérgica, os ayudarán a encontrar nuevas posibilidades, opciones para salir del laberinto diabólico. Y, si usáis el sentido común y aprovecháis el formidable potencial del equipo que formáis, escaparéis de los monstruos. No os quepa la menor duda.

No sé si lo mejor en vuestro caso será armaros de utensilios de cocina para defenderos, improvisar una bomba casera metiendo un líquido inflamable dentro del microondas, cavar una trinchera y poner estacas en ella o pedir ayuda al viejo y sabio exorcista de la tribu india. Eso dependerá de vuestras particulares circunstancias. Pero sí sé algo con seguridad. Si decidís quedaros quietos, esperando la próxima previsión económica de Bruselas para dar el siguiente paso en el desarrollo del equipo, atenazados por el miedo a las consecuencias de precipitaros por una decisión atrevida, os estaréis tapando la cabeza con la manta en la cama. Y el monstruo os comerá.

Date prisa. Haz algo, junta a tu equipo y enfrentaos todos a los monstruos con vuestras mejores armas y la capacidad que ya habéis demostrado antes. Que sean ellos los que os teman.

Iván Yglesias-Palomar. Director de Desarrollo Directivo de Atesora Group. 

Jorge salinas editorial pandemia pedagogía Atesora Group

Revolucionando el desarrollo del talento. 15/10/0,5: Estos son nuestros números

15 años desde la fundación de Atesora Group.

10 años desde el primer número de la Revista Digital TALENTO, nuestra valiosa aportación a esta comunidad de aprendizaje formada por los que vivimos con pasión el desarrollo del talento en el ámbito organizacional.

0,5 años desde que un virus cambió la vida de todos nosotros y aceleró la ya iniciada renovación de nuestra firma.

Desde la creación de esta publicación hemos realizado tres mudanzas de oficina y un profundo cambio organizativo, con la creación de cinco firmas especializadas en desarrollo profesional, aprendizaje y transformación organizacional, acompañado de un innovador diseño de nuestra imagen corporativa:

LEARNING FOR RESULTS: Programas personalizados de aprendizaje para el desarrollo de soft skills. 

GLOCAL COACHING: Implementa procesos de coaching ejecutivo, de equipo y grupales para el desarrollo estratégico de perfiles profesionales

IMS (International Mentoring School): Desarrollo de actitud, competencias y habilidades para la práctica de mentoring interno.

COACHPLACEMENT: Consultoría de transición de carrera y Outplacement para profesionales en periodo de cambio profesional

EXCLUSIBITY: Nuestra agencia de representación de talento ejecutivo

Una generación completa durante la que hemos desarrollado productos al servicio de las personas y de las empresas, donde nuestro foco nunca fue el de formar. Sabemos que trabajamos con adultos sanos por lo que todas nuestras intervenciones se basan en los principios andragógicos, dejando a un lado la pedagogía. Nuestro foco siempre ha estado en generar el espacio adecuado para el aprendizaje de los profesionales. Nos definimos como facilitadores de ese aprendizaje y sabemos que lo que hacemos impacta en las actitudes y las habilidades de las personas para hacer de las empresas proyectos rentables, eficientes y humanos.

Muchas han sido las personas que durante todo este tiempo han contribuido, escribiendo artículos y compartiendo su pensamiento, para dotar de contenidos y modelos innovadores nuestra publicación. Gracias a esa aportación y a vuestras sugerencias hemos conseguido hacer de este trabajo un proyecto de permanente actualidad respondiendo a un amplio rango de intereses.

Aprovechando este décimo cumpleaños estamos recogiendo ideas que nos permitan ofrecer estos contenidos en un formato fresco, atractivo y cercano para el desarrollo de los profesionales.

¿Nos ayudas?

Jorge SalinasPresidente de Atesora Group