Archivo de la etiqueta: coaching

Lider coach 232 de Learning For Results de Atesora Group

Presentación gratuita Líder-coach 232®

Programa Líder-coach 232 ®

Cuando un “jefe” se transforma en Líder-coach 232 asume que su función principal, durante los 232 días laborables de cada año, consiste en desarrollar continua y eficazmente a sus colaboradores para que éstos consigan mejores resultados de forma sostenible.

Parece oportuno preguntarse, ¿qué nuevo modelo de liderazgo da respuestas efectivas en la actualidad? y ¿qué habilidades tienen esos líderes?

La respuesta es el Coaching desarrollativo. Ésta es la forma en la que el Líder-Coach desempeña su función principal, la de facilitar el desarrollo continuo de sus colaboradores para que estos consigan los objetivos.

Si quieres participar y experimentar de primera mano esta nueva forma de liderar e influenciar solicita la inscripción gratuita a nuestro taller-presentación.

Barcelona, 23 de febrero
Madrid, 9 de marzo

Inscríbete +Info

Revista Talento Enero 2018. Revista de coaching, mentoring, liderazgo, formación para empresas.

Arrancamos el 2018 con la Revista Talento

El 2018 y la Revista Talento vienen cargados de artículos y presentaciones

En la edición de Enero y Febrero de la Revista digital Talento encontrarás, entre otras informaciones y noticias sobre las presentaciones de nuestros servicios, los siguientes contenidos:

El propósito: lo que distingue a las empresas camaleón es el editorial de Jorge Salinas en el que reflexiona acerca de la misión de las empresas (los qués y los cómos) y la visión (los paraqués). Echa en falta en muchas de ellas el propósito (los por qués), que suele conectar con el instinto y las emociones. “El propósito es una de las seis claves para convertir un proyecto profesional en una empresa camaleón que se adapta con éxito a los permanentes desafíos de nuestro actual contexto”. ¿Cómo saber si la tuya es una empresa camaleón?

Mentoring para la igualdad de género es el artículo de Jaime Bacás en el que revisa la importancia de la desigualdad como derecho y su impacto en la economía, los principales factores que dificultan la inclusión de la mujer en el ámbito laboral y resalta la eficacia del mentoring como una de las poderosas herramientas en el establecimiento de programas de igualdad. ¿Por qué Mentoring para la igualdad es un tema en la agenda de cada vez más organizaciones en España?

En Referencialidad Iván Yglesias señala que ésta es la “meta-característica” del líder, es decir, el atributo indispensable que de faltar invalidaría el liderazgo de un individuo, aunque éste estuviera adornado por todas las demás características que le suponemos. Pero… ¿qué quiere decir con referencialidad?

La productividad de lo improductivo: de la cultura del work-out a la del work-in es el artículo de Miguel Labrador que termina con el siguiente párrafo: “Ahora que estamos en el inicio de un nuevo año y que probablemente hayas empezado a planificar tus nuevos “propósitos útiles”, te invito a que incluyas alguno “inútil”… Igual te sorprendes y terminas siendo más feliz”. ¿Qué sentido tiene una invitación como ésta?

La empresa camaleón: la era de la innovación es el artículo de Antonella Fayer y Jorge Salinas en el que presentan su último libro. Si el mundo cambia de forma continuamente acelerada, tu empresa y tú mismo necesitáis cambiar al mismo ritmo. Si lo haces un poco más lento te quedarás atrás, serás un follower, y si lo haces más rápido podrás liderar el cambio. Y tú… “¿qué piensas de la innovación? ¿qué estás haciendo para pensar diferente, para innovar en tu día a día? ¿en qué ha cambiado tu forma de trabajar en el último año?

Desde Atesora Group te deseamos un año 2018 pleno crecimiento personal… que es lo que necesitas para atraer el éxito y la felicidad.

Ver On-line Descargar PDF

gestión-del-estrés--Modelo-“BASTA”

¡¡BASTA!!

El fallecimiento de un ser querido es algo duro. Incluso cuando esa persona ha disfrutado de una larga y pletórica vida; aún cuando se ha ido rápidamente, y de forma casi indolora. No por natural ese momento, y todos los que le anteceden y le suceden, resultan menos ingratos y difíciles de gestionar.

Hace un par de semanas, mi padre nos dejó. Tras seis semanas de lucha y degradación física, su cuerpo no pudo continuar batallando contra el devastador cáncer que le invadió y del que no había rastro dos meses atrás. Y el hecho de que el desenlace fuera rápido y de que el tumor decidiera mostrar su cara más compasiva privándole de dolores hasta el mismo momento de su partida, es un consuelo sólo a medias. Ya dije antes que no por ser ley de vida es una píldora más fácil de tragar.

Como es lógico en tal situación, mi madre y hermanos hemos pasado mucho tiempo últimamente en los hospitales. Los frenéticos días de médicos y asistentes entrando cada poco tiempo a diagnosticar, atender y limpiar a mi padre, eran sucedidos por largas noches de vigilia, conversaciones a media voz para no despertarle y algunos momentos solitarios de llanto, más o menos exteriorizado, al pie de la cama y apurando cada momento de su vida cogiéndole la mano o acariciándole mientras dormía. Porque sabíamos que estaba desahuciado, que pronto nos dejaría, y que cada beso bien podría ser el último.

Creo que cualquiera, aunque no haya pasado por una pérdida tan cercana, es capaz de imaginarse la catarata de emociones que tiene lugar en una situación así. Todo en esos momentos es emocional, y todo está mezclado hasta la saturación. Los recuerdos de las escenas felices vividas tan sólo unos días atrás dan paso a la sensación de nostalgia y profunda tristeza al ver su ropa colgada en el armario de la habitación, o las gafas con las que leía sus libros favoritos ayer mismo; la desesperanza al pensar que nada se puede hacer para alargarle la vida se combina con la admiración y profundo agradecimiento a esas chicas y chicos que le limpian y le hablan con cariño cada pocas horas, haciendo del cuidado a otro ser humano la más admirable de las vocaciones; la alegría de abrazar y saludar al desfile de parientes y seres queridos que pasan por el hospital se vuelve un aguijonazo en el estómago al recordar qué les ha traído hasta allí. Y, llegado el momento final, la apabullante sensación de vacío por la pérdida, apenas mitigada por el consuelo de no haberle visto sufrir, da paso al asco hacia el frío y negro negocio de la muerte, que busca hacer dinero con los restos de tu ser querido en forma de ataúd más caro o exequias más pomposas.

Emociones. Su nombre significa “las que nos mueven”. Ya tuvimos oportunidad de hablar en un artículo anterior acerca de ellas, y de cómo interactúan con nuestras dimensiones física e intelectual. Pero si bien nos hacen humanos y nos dotan de carácter y espíritu, en momentos como los descritos -y otros menos dramáticos, para qué nos vamos a engañar- creo que todos echamos de menos un grifo regulador, algo así como una válvula de escape que nos permitiera dosificarlas para que su caprichosa efervescencia no nos haga colapsar estallando o hundiéndonos, según las circunstancias.

Supongo que fue por deformación profesional, o tal vez por una humana necesidad de consuelo en forma de bálsamo racional; sea como fuere, recuerdo cómo en uno de los momentos más duros, cuando estaba velándole horas antes de fallecer con su mano entre las mías y sintiendo unas incontenibles ganas de llorar, me acordé de un pequeño truco nemotécnico que suelo compartir con los participantes de talleres relacionados con la gestión del estrés, y que denominamos modelo “BASTA”. Es algo muy sencillo, fácil de recordar, y que tiene como objetivo ayudar a manejar situaciones de tensión emocional, en el trabajo o cualquier otro ámbito. No es la panacea y requiere cierto entrenamiento, pero la gente dice que les suele servir y en aquel momento me pareció útil. Veamos:

Buscar un sitio reservado, y respirar. La respiración es el indicador con el que tu cuerpo se dice a sí mismo que el peligro ya pasó, y que puede dejar de soltar adrenalina y descansar. Por eso todos los métodos de relajación comienzan con técnicas de respiración. La intimidad del wc, o cualquier otro sitio discreto, puede ser suficiente para calmarte y respirar.

Aceptar la emoción. No se trata de castrarla o tratar de ocultarla, sino de darte el permiso de experimentarla y admitirla como algo natural, que te hace humano y vulnerable. Las piedras no sienten nada, las personas sí; alegría, tristeza, miedo, euforia, desagrado, esperanza, excitación, ira. Y surgirán y te atraparán de repente, te guste o no.

Señalar la necesidad que tienes. ¿Qué te sugiere la emoción que estás sintiendo? ¿Qué requiere de ti? ¿Por qué esto que ha sucedido y te ha puesto triste, o tenso, o enfadado, tiene sentido para ti? ¿Qué razones, carencias, creencias o valores hay bajo esa emoción, ocultos pero activos? Si eres capaz de responder de forma racional -y honesta- a alguna de estas preguntas, estarás influyendo indirectamente sobre la emoción que te afecta.

Tomar la responsabilidad que depende de ti. No te enfoques en lo que se sale de tu capacidad de influencia, pon tu energía en lo que sí puedes cambiar. Por ejemplo, en aquella situación nadie podíamos hacer nada por evitar lo inexorable, pero sí acompañarle hasta el último momento de la mejor forma posible.

Actuar en consecuencia. Una vez desahogado, actúa. No te pares, haz lo que te hayas propuesto, deja de languidecer. Recuerdo un chiste del genial Quino, en el que Guille, un amiguito de Mafalda, iba mirando al suelo porque se sentía muy triste. Ésta le decía que lo estaba haciendo muy bien, que cuando uno está triste es muy importante llevar la cabeza baja y mirar al suelo; porque si la levantas y eres capaz de ver el mundo la tristeza desaparecería, y eso te obligaría a dejar de estar triste. ¿Verdad?

Este modelo no pretende cambiar ni dulcificar la situación que estés viviendo, por dramática que sea -de hecho nadie podía cambiar la que yo estaba experimentando en aquellos momentos-. Tampoco se centra en eliminar la emoción, que surge de manera visceral y caprichosa, sin que la elijas. Pero sí te permite cambiar dos cosas importantes: el pensamiento, que modula la emoción que estás sintiendo, y la acción que realices a partir de ese momento.

A mí me sirvió. Nunca pensé que aplicar un modelo tan racional podría consolarme en un momento tan emotivo, pero lo hizo. Me ayudó a llorar, a despedirme y a tomar fuerzas para acompañar a mi madre en los momentos posteriores, prestándole mi apoyo para gestionar su propia tristeza del mejor modo en que me resulte posible. Y con todo ello, he llegado al convencimiento de que mi padre se las arregló para darme una lección de vida hasta en el último aliento de la suya.

Gracias, papá.

Iván Yglesias-Palomar, Director de Desarrollo de Negocio de Atesora Group.

MINItaller de Shadow Coaching para mejorar habilidades directivas de los recursos humanos de tu organización

Presentación gratuita de MINItaller de Shadow Coaching

Aprende a desarrollar las habilidades no entrenables mediante la formación tradicional

Te invitamos a la presentación del MINItaller “Shadow Coaching- Mejora tu juego en la propia cancha”.

Nuestro objetivo al diseñar este taller es “proporcionarte herramientas prácticas para desarrollar, tanto en ti como en tu equipo, las capacidades específicas de esa área de trabajo. Aquellas que no son aprendidas a través de la formación técnica, como la flexibilidad, la adaptabilidad o la tolerancia a la frustración entre otras.”

Por ello hemos desarrollado este taller-presentación en abierto, práctico y gratuito para que experimentes las herramientas, sus resultados y la metodología apropiada en primera persona.

Te enseñaremos a cómo utilizar esta técnica en ti mismo y en los demás. Para que compruebes los beneficios de extrapolarla a cualquier equipo de trabajo en tu empresa.

 

Madrid 6 de octubre, Barcelona 20 de octubre
Horario: 9–14h
Envía tu solicitud, indicando nombre, apellido, cargo, empresa… a info@LearningForResults.com
Cupo limitado. Invitación exclusiva para RRHH

Accede al catálogo de MINItalleres completo aquí.
 

+Info

¿TE CONSIDERAS UNA PERSONA EMPÁTICA? Empatía, coaching

¿Te consideras una persona empática? Empatía

No sabemos cómo es la realidad… … sólo cómo la interpretamos.

Construyes tus interpretaciones a partir de tu particular -y única- selección de datos de la realidad, obviando otros. Y además evalúas esos datos en función de tus valores, creencias, experiencias, intereses, etc. El resultado es, obviamente, la construcción de interpretaciones diferentes a las de otras personas a partir de una misma realidad. El problema surge cuando consideras que tu interpretación se corresponde con la realidad. O sea, cuando concluyes con el yo tengo razón, que presupone que las interpretaciones de los otros están equivocadas.

Es justo en ese momento cuando puede aparecer…

El conflicto

¿Existe Dios? ¿Son acertadas las ideas políticas que representa Rajoy? ¿Y las de Pablo Iglesias? ¿Estás a favor de aprobar la eutanasia? ¿Son justas las acciones de discriminación positiva de la mujer? ¿Tiene Cataluña derecho a decidir su independencia?

Cada uno de nosotros podemos contestar con un sí o un no a preguntas como éstas. En ocasiones defendemos o atacamos los argumentos que sostienen las interpretaciones, incluso con gran vehemencia. A veces llegamos a discusiones muy fuertes, incluso podemos enemistarnos con el otro. Y lo hacemos porque estamos convencidos de que tenemos razón, y el otro está equivocado, claro.

Una guerra no es más que un conflicto de grado extremo. Vamos a la guerra porque las ideas religiosas, económicas, éticas, etc., de los otros están equivocadas y queremos imponer las nuestras, que son las que tienen razón.

Los conflictos pueden evitarse o minimizarse poniendo en práctica algunas habilidades, como por ejemplo…

La empatía

Con empatía me refiero al conocimiento, comprensión y aceptación del otro. Es decir, acceder a sus valores, creencias, intereses, experiencias, etc. Cuando conoces te das permiso para comprender, y cuando comprendes puedes aceptar. Aceptación no significa estar de acuerdo, sino comprender que (afortunadamente) somos individuos diferentes. Aceptar es respetar la diversidad, el derecho a ser diferente a tí.

La sabiduría popular, expresada en los refranes, dichos, etc., no siempre parece acertada. Muchas personas asimilan empatía con el dicho tantas veces escuchado y repetido de “trata a los demás como a ti te gustaría ser tratado”. Un dicho que, en mi opinión, es el ejemplo perfecto de la anti-empatía. Podríamos empezar a sustituirlo por otro del estilo de “trata a los demás como a ellos les gustaría ser tratados”.

Otros utilizan el dicho de “meterse en los zapatos del otro”. Sería perfecto si fuera capaz de conocer –y sobre todo asumir corporal, racional y emocionalmente- sus experiencias, conocimientos, habilidades, actitudes, creencias, intereses , mentalidad, expectativas, preferencias naturales, etc. y etc . No parece una tarea fácil ¿verdad?

Las personas que se auto-definen como empáticas son las que más sorpresa y perplejidad me causan. Y admiración, si realmente lo son.

La herramienta principal o inicial para empatizar con el otro es…

La conversación

Conversar para conocer y así poder comprender y aceptar su diferencia contigo. Y las dos habilidades principales a poner en juego en esa conversación son la pregunta y la escucha. Pregunta, escucha y… vuelve a preguntar y escuchar y…

Así conocerás mucho mejor los valores, creencias, experiencias, intereses, etc. del otro, lo que te abrirá la puerta a comprenderle y aceptarle como legítimo.

El peor escenario final podría ser que, después de haber realizado esa aproximación a través de la conversación y confrontación de ideas, no quieras mantener con ese otro ningún tipo de relación en el futuro. Un escenario legítimo producto de haber llegado a la conclusión de que (aún) no eres capaz de gestionar las emociones que generas y sientes, provenientes de esa diversidad concreta. Un escenario en el que decides mantenerme en tu zona de confort.

El mejor escenario final, por el contrario, sería la aceptación de esa diversidad concreta, compartir esa relación en la que existe un elevado nivel de discrepancia. Encontrar algunos puntos en común. Si los buscas puedes encontrarlos. Respetar la diferencia y establecer una plataforma relacional para convivir con el otro.

Sin duda este último escenario representa un reto. Puede que un gran reto. Significa tomar la decisión de salir de tu zona de confort para ingresar en la zona de aprendizaje. Aprender a conocer, comprender y aceptar lo que es diferente a tí y a tus preferencias. Aprender a gestionar, también, tus emociones. Ampliar tu registro emocional.

Y entre esos dos escenarios extremos existe toda una gama de espacios intermedios con sus correspondientes beneficios e inconvenientes .

La conversación es la acción o la llave que te abre la oportunidad para aprender. Y si lo consigues habrás incrementado tu poder personal (empowerment), porque ahora puedes hacer cosas que antes no podías.

Resumen
No sabes cómo es la realidad, sólo cómo la interpretas. La interpretación es la filtración única que realizas de los datos que constituyen la realidad y la valoración única que haces de esos datos. Cuando identificas tu interpretación con la realidad automáticamente calificas de erróneas las interpretaciones diferentes. La posibilidad de conflicto aparece en este momento. Puedes evitar o minimizar el conflicto utilizando la habilidad de empatizar con el otro, es decir, conocerle para comprenderle y aceptarlo, lo que no significa estar de acuerdo con él. Utilizas la conversación con el otro para empatizar y, más concretamente, las habilidades de preguntar y escuchar. Escuchas para preguntar. El aprendizaje siempre, y sólo, se genera cuando elijes salir de tu zona de confort.

Pregunta de regalo de despedida: ¿Existen algunas diferencias entre empatizar, simpatizar, estar de acuerdo, aceptar, comprender y entender al otro?

“Aprender no es obligatorio, como tampoco lo es sobrevivir.” – Edwards Deming

 
Jaime Bacás, socio de Atesora Group.