transformamos la vulnerabilidad

Transformarnos desde la vulnerabilidad

La situación que estamos viviendo ha provocado en nuestro sector un cambio radical del modelo en que llevamos a cabo nuestra actividad, obligándonos a adaptarnos de forma acelerada para seguir ofreciendo a las empresas servicios de desarrollo de sus equipos. Si bien algunos ya habíamos hecho incursiones importantes en este nuevo modelo, es cierto que la ejecución de algunos de tales servicios en formato virtual, a diferencia del presencial que utilizábamos hasta el momento, ha sido una barrera difícil de superar, como veremos más adelante.

La facilitación de cambios conductuales, que es el pilar de nuestro trabajo, está basada en las habilidades conversacionales y muy ligada – hasta ahora- a la presencia física de coach y participantes. Esto tiene la ventaja de que podemos seguir prestando nuestros servicios de manera más o menos estable, pero también hay un punto negativo; y es que, como es bien sabido, la comunicación en una sala no está compuesta únicamente de palabras. Muy al contrario, existen una gran cantidad de aspectos psicológicos -generación de rapport, estímulo de la participación, gestión de la emocionalidad, etc.- que resultan especialmente difíciles de manejar en los formatos virtuales.

La buena noticia es que estas limitaciones cada vez son menos preocupantes, debido a que cada vez estamos más adaptados al medio digital, particularmente las nuevas generaciones. Y, por supuesto, los facilitadores también están ganando experiencia en la realización de talleres virtuales, con herramientas cada vez más apropiadas y técnicas más depuradas.

Por usar nuestro propio ejemplo, en Atesora Group ya habíamos realizado desde hace algunos años incursiones en el modelo virtual. Aunque nos habíamos centrado principalmente en intervenciones individuales –procesos de coaching, sesiones de mentoring de implantación, shadow mentoring para mentores, etc.-, también decidimos explorar las posibilidades que este entorno ofrece a programas grupales, tales como talleres virtuales y webinars; incluso invertimos mucha energía en el desarrollo de un programa de Mentoring –EMWP– que resultase 100% efectivo pese a su formato no presencial. Como es lógico, el principal reto para nosotros ha consistido desde entonces en encontrar la manera de adaptar las fórmulas de la capacitación presencial a la virtual, y a tal efecto hemos buscado soluciones creativas para exprimir las herramientas digitales y conseguir así mitigar las evidentes limitaciones del entorno.

No hace falta comentar que se trata de un reto difícil, y que, en más de una ocasión, la frustración de no poder aplicar lo que tan bien sabíamos hacer no nos dejaba ver los beneficios que este nuevo formato aporta. Pero lo cierto es que ya estamos experimentando tales beneficios, y son muy reales. Por ejemplo, la escalabilidad de nuestros servicios y la conquista de nuevos nichos; la participación de asistentes desde diferentes ubicaciones -con la reducción de tiempo y costes que ello conlleva-, o el incremento de la productividad.

En nuestros talleres hablamos con frecuencia de saber liderar -y liderarnos- desde la vulnerabilidad. Siendo coherentes con este principio, hemos entendido nuestra propia transformación como un proceso de reinterpretación, acelerado por causa de la imposibilidad del trabajo presencial, más que de adaptación al nuevo contexto. La hemos realizado principalmente desde la humildad, escuchando vuestras recomendaciones, cuestionando y desmontando nuestras creencias con el propósito de aportaros valor. Y partiendo de esta base hemos desarrollado una serie de productos virtuales completamente nuevos -que hubieran sido mucho más difíciles de concebir en otro contexto-, que nos han permitido llegar a nuevos clientes. Esto ya forma parte de nuestra realidad, nos sentimos cómodos y motivados con los resultados que estamos consiguiendo con las nuevas reglas.

Si bien han transcurrido pocas semanas, parece que fue hace un año cuando comenzamos a diseñar dos talleres -uno enfocado a líderes y otro a colaboradores- sobre el Omnitrabajo, concepto que ya veníamos pronosticando desde hace tiempo. ¡¡Cómo podíamos imaginarnos cuánto y de qué forma tan rápida iba a describir este nuevo entorno!! Debíamos estar en lo cierto, porque todas las ediciones promocionales que facilitamos estrenando confinamiento se llenaron rápidamente.

Después vinieron los talleres virtuales de Implantación de Cultura de Mentoring y de Gestión Asertiva de las Relaciones Online, temas que hemos considerado capitales para mantener tanto el desarrollo del talento como una comunicación sana en el seno de las nuevas Organizaciones.

Y ahora mismo nos encontramos transformando muchos de nuestros antiguos programas y creando otros tantos nuevos, de variadas temáticas relacionadas con el desarrollo de las personas, según las recomendaciones y sugerencias que nos estáis haciendo. Nuestro objetivo es acompañaros ahora de forma virtual, pero sin cambiar nuestra identidad; con nuestros matices y particularidades, desde una permanente búsqueda de la excelencia y siempre aportando valor desde el enfoque andragógico, el aprendizaje experiencial y la madurez de nuestro equipo de coaches.

Quiero dar las gracias más sinceras a todos los participantes que habéis llenado los talleres virtuales que hemos realizado; a las empresas que habéis confiado en nosotros para el desarrollo virtual de vuestros equipos; y también a quienes nos habéis dado feedback en algún momento de esta exploración, porque vuestra opinión es la piedra angular de nuestra mejora continua.

Como dice nuestro lema, la misión de Atesora Group es acompañar a organizaciones y profesionales en situaciones de cambio, desarrollo y transformación. En estos momentos tan especiales en que se dan encuentro estos tres factores, queremos ser vuestro partner para contribuir con nuestro esfuerzo a la consecución de vuestros éxitos. Muchas gracias.

Miquel Pocurull. Director General de Atesora Group.