16 diferencia entre mentoring y coaching Atesora Group

16 diferencias entre Mentoring y Coaching – Primera parte

A menudo, cuando desde Atesora realizamos alguna presentación en abierto sobre el ámbito del Mentoring, es habitual que se generen debates, dudas y malentendidos entre la propia metodología del coaching y la del mentoring, poniéndose de manifiesto la estrecha frontera existente entre ambas disciplinas. Este hecho es totalmente comprensible si pensamos que el mentoring en su vertiente más “formal” (como práctica institucionalizada en una organización sea ésta empresarial o educativa) está todavía en una fase embrionaria en nuestro país, a pesar de que en otros lugares como EE.UU lleve mucho más tiempo que el propio coaching.

Una primera mirada a estas dos prácticas nos permite apreciar algunas similitudes que caminan en paralelo y que en muchos casos hacen difícil desarrollar una comprensión diferencial plena de ambos procesos con el fin de saber qué persigue cada uno, cómo se integran entre ellos y qué beneficios podemos esperar en cada caso. Diferencias, que en ocasiones, la propia literatura existente (o incluso algunas asociaciones) no ayuda a esclarecer, al utilizar indistintamente el término coaching/mentoring para regular ambas prácticas. Entender algunas de estas diferencias, creemos que es capital para evitar elegir el procedimiento erróneo en función de los objetivos de desarrollo que persigamos.

En el presente artículo, hemos tratado de recoger algunas de las diferencias que, a nuestro entender, nos parecen más destacables, bien por lo esclarecedoras de las mismas o bien por las implicaciones que tienen a la hora de entender cada metodología. En ningún caso pensamos que constituyan una lista exhaustiva, ni que tengan que representar, a modo de dogma, una línea única e indiscutible de pensamiento. De hecho, la propia manera de entender el mentoring ya va a condicionar muchos de los elementos que lo diferencian y/o lo asemejan al coaching.

En este sentido, fundamentalmente podemos distinguir actualmente dos enfoques principales de mentoring que actúan a modo de “escuelas” o tendencias:

• la escuela americana: que entiende el mentoring esencialmente
como un proceso de guía y transmisión de conocimiento que se produce entre una persona con un mayor nivel de experticia (el mentor) en un área de saber determinada, a otra persona con menor experiencia en ese área (el mentee), siempre con el objetivo de promover su desarrollo profesional. Éste es el sentido que habitualmente se suele tener de lo que es mentoring.

• la escuela europea: que concibe el mentoring como una relación de co-aprendizaje o aprendizaje mutuo entre mentor y mentee que se genera a través de un proceso de exploración y descubrimiento facilitado fundamentalmente por el mentor. En este sentido, mentor y mentee caminan en paralelo, desde una posición de igualdad, no poniendo el protagonismo tanto en la mayor experiencia y/o conocimiento que pueda atesorar el mentor, como en su habilidad para generar una relación significativa de aprendizaje mutuo (haciendo uso no sólo de su experiencia sino también de la de su mentee).

Hay un proverbio africano que representa bastante bien éste segundo enfoque: “si quieres viajar rápido, viaja solo, si quieres viajar lejos, viaja acompañado”. Si quieres viajar lejos siempre es útil disponer de algún compañero de viaje.

Desde Atesora Group, entendemos que ambos enfoques no son excluyentes y de hecho, en según qué casos, representan diferentes “estilos de ayuda” del mentor que pueden ser muy complementarios entre sí. Sin embargo, probablemente es éste 2º enfoque el que puede tener una mayor similitud con el coaching y por ende generar mayor confusión, al menos en su forma, no en su fondo, ya que el mentor aquí actúa como un facilitador del aprendizaje del mentee, estimulando su autoconsciencia de manera semejante a lo que pudiera ocurrir en el proceso de coaching.

A un nivel “cosmético” es frecuente que escuchemos que la principal diferencia entre un Coach y un Mentor radica en que un Mentor es alguien experto en algún ámbito que puede y debe de dar consejos desde su experiencia para guiar el desarrollo de sus pupilos (enfoque americano), mientras el coach ha de abstenerse a usar su propia experiencia, evitando ser “directivo” y hacer que el otro encuentre sus soluciones desde la reflexión que promueven sus preguntas. Pero ¿qué pasa cuando el Mentor, en algún momento del proceso emplea habilidades y herramientas que un observador externo podría relacionar fácilmente con el coaching (escucha, pregunta, confronta etc.)? Esa diferencia por si sola no nos permitirá establecer claramente una frontera entre ambos procesos.
En este sentido, podemos añadir algunas diferencias más, teniendo siempre en cuenta que ninguna de ellas será absoluta y definitiva por sí sola, y en todas ellas, en algún momento, los lindes entre ambas metodologías pueden llegar a solaparse.

16 diferencias entre Mentoring y Coaching:

Diferencia 1: El coaching está principalmente orientado hacia el HACER (enfoque en la tarea), mientras que el mentoring se focaliza principalmente en el SER (promover el aprendizaje del individuo en sí mismo). Originariamente el propósito del coaching es el de mejorar el rendimiento de un determinado desempeño sea el ámbito que sea (es por tanto finalista), en tanto que el mentoring busca el desarrollo del individuo (profesional y/o personal) más allá de un desempeño o actuación concretos. El coaching, por tanto, podemos decir que ante todo se centra en la transformación conductual y el mentoring en la transformación personal.

Diferencia 2: Consecuencia de lo anterior, el coaching tiene una orientación hacia el CORTO PLAZO, mientras que el mentoring promueve una relación que normalmente está más orientada al LARGO PLAZO en la medida que pretende un “desarrollo integral” del individuo (salvo en los supuestos de mentoring situacional donde se busca una trasmisión de conocimientos puntual para responder a una necesidad de aprendizaje determinada).

Diferencia 3: El coaching pone la mirada en el FUTURO y en el PRESENTE, mientras que el mentoring no solo se focaliza en el futuro y en el presente sino también en el PASADO. Esta diferencia es crucial, ya que el mentoring busca capitalizar la experiencia del pasado como una forma de generar una ventaja competitiva de cara al futuro. En esta línea, el mentoring metafóricamente funciona como un “tirachinas”; cuanto más retrocedes en tu experiencia (siendo consciente de ella y utilizándola) más energía adquieres para impulsarte hacia delante. Busca utilizar el “capital experiencial” de las personas y las organizaciones, entendido éste como una enorme reserva de experiencias y conocimientos que tendemos a infrautilizar por el simple hecho de no ser consciente de ellos.

Diferencia 4: El coaching persigue que el coach no condicione desde su experiencia la actuación de su cliente (no dándole consejos u ofreciéndole su visión personal). De hecho, buena parte de su entrenamiento se basa en “olvidarse de él”, mientras que el mentoring sí que busca hacer uso de esa experiencia de forma sistemática y estructurada. Ésta suele ser la diferencia que más comúnmente se utiliza entre coaching y mentoring.

Diferencia 5: El coaching busca el aprendizaje del cliente para que actúe diferentemente, el mentoring busca generar una relación de aprendizaje entre mentor y mentee, donde el aprendizaje conjunto se convierte en una herramienta transformacional y una finalidad en sí misma.

Diferencia 6: El feedback que se genera a través de un proceso de coaching es fundamentalmente intrínseco (promovido por la autoreflexión) mientras que en el caso del mentoring es extrínseco (facilitado fundamentalmente por el mentor).

Diferencia 7: El coaching normalmente no requiere diseño (aunque se pueda utilizar algunos instrumentos de evaluación y/o assessment previos), el mentoring, en cuanto a proceso formal, requiere de una fase de diseño e implementación. Ésto último es esencial para determinar el propósito y la estrategia del programa, las necesidades organizacionales a las que da respuesta, el modelo de mentoring a utilizar, el tipo de relación de mentoría y los componentes específicos que guíen la relación, especialmente el proceso de matching entre mentor y mentee.

Miguel Labrador, Director de Desarrollo Directivo de Atesora Group

16 DIFERENCIAS ENTRE MENTORING Y COACHING – SEGUNDA PARTE