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¿Vives en una cárcel de cristal?

La vida

La vida es lo que conoces y experimentas entre dos momentos: tu nacimiento y tu muerte.

Conoces el momento de tu nacimiento y desconoces el de tu muerte.

De este último no conoces ni el cuándo, ni el dónde, ni el cómo. Todo es incertidumbre alrededor de ese momento. Podría suceder ahora, más tarde o muchísimo más tarde aún. Desconoces el lugar en que tendrá lugar y sus circunstancias. Esa total falta de claridad genera a muchas personas preocupación, a veces miedo y sufrimiento.

Entre esos dos momentos, inicio y final, discurre tu vida en la que básicamente te dedicas a explorar, aprender y crecer.

La velocidad e intensidad con la que exploras, aprendes y creces es diferente de las de otras personas que conoces y te rodean. Tu vida se refiere, principalmente, al tipo de evolución de esos elementos

La zona de confort

Observa cómo esos elementos configuran continuamente tu zona de confort y evalúa la variabilidad o estabilidad de la misma. ¿Observas en tu vida períodos largos de alguna de estas condiciones?

La felicidad

Es probable que el propósito principal de tu vida sea la consecución de la felicidad, sea cual sea el significado que le otorgas.

Reflexiona acerca de la posible relación entre el grado de variabilidad de tu zona de confort y el nivel de tu felicidad. ¿Encuentras alguna relación o patrón entre ellos? ¿Eres más feliz cuando tu zona de confort permanece estable o cuando varía?

Si la reflexión anterior te ha conducido a algún descubrimiento, pregúntate si eras consciente de esa relación; y si la respuesta es negativa, interrógate por la causa de esa escasa autoconsciencia ¿Cómo estás eligiendo la vida que estás viviendo que te conduce a la persona que has llegado a ser ahora?

Y, después, tal vez quieras explorar lo que quieres hacer a partir de ahora con esa variabilidad de tu zona de confort.

Exploración se refiere a curiosidad, atención y escucha para descubrir. También a ampliar tu conocimiento de las personas y las cosas. Aprender es el proceso por el que el conocimiento cobra significado y valor. Crecer es la transformación que experimentas cuando asimilas lo que aprendes.

Una definición de felicidad, entre muchas otras, es disfrutar con lo que tienes mientras persigues lo que deseas. Me gusta porque encaja bien con los tres elementos anteriores, y también porque es positiva.

Algunas personas viven parte de su vida con escaso nivel de felicidad porque apenas exploran, aprenden y crecen. Su zona de confort se entumece, es decir, viven una existencia monótona y repetida como en la célebre película El día de la marmota. Un bucle sin fin que les proporciona certeza y seguridad, dos elementos bien valorados por el cerebro de acuerdo con su principio principal de funcionamiento: minimizar su gasto enérgico.

Otras eligen retar con frecuencia ese principio, y de esa manera salir de su zona de confort para conocer y vivir nuevos conocimientos y experiencias. Como es obvio, el precio que pagan es enfrentarse a la incertidumbre de un terreno desconocido y la consiguiente inseguridad que produce esa falta de certeza. También a la incompetencia, y consecuentemente al error y al tropiezo.

Libertad  

Como ya sabes, eres libre. Completamente libre para vivir la vida que quieras vivir. No existe ninguna limitación. Tu vida no está predeterminada, ni siquiera por las decisiones que has tomado en el pasado. Puedes cambiarlas cuando lo desees.

Es maravilloso ser consciente en todo momento de disponer de esa libertad total, que es la fuente de tu felicidad.

Solo tienes que pagar un precio, porque la vida no es gratis. Cada vez que tomas una decisión eliges una opción entre varias, y cada una de ellas lleva asociada una promesa de beneficio y otra de coste. Frecuentemente las decisiones que prometen grandes beneficios suelen tener un coste elevado.

Algunas personas, sin embargo, creen que no son completamente libres. Y la consecuencia de esa creencia es que no pueden elegir en cada momento lo que quieren. Su vida y su felicidad no es plena, porque dicen que “tienen que” y “deben de” hacer determinadas cosas u “obligaciones”.

Viven en “cárceles de cristal”, porque, aunque la apariencia es que son libres, existen limitaciones que sólo ellos ven.

¿Eres de los que arriesgan mucho o poco?

¿Cuánto eres de feliz?

¿Quieres cambiar ese cuánto?

“El ser humano es libre en el mismo instante en que quiere serlo”. – Voltaire

Jaime Bacás, socio de Atesora Group.