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Los papeles del Pentágono: La forja de una lideresa

Alerta de spoiler: si tienes previsto ver esta película es preferible que no leas ahora este artículo.

Washington, verano de 1971. Estados Unidos está inmerso en la guerra de Vietnam (1.955-1.975). La cobertura de esta guerra, la primera televisada de la Historia, es permanente por los medios de comunicación y la contestación de parte de la población crece constantemente.

Escojo tres escenas de la película de la que tomo prestado su título.

Escena 1. Reunión del Consejo de Dirección del Washington Post

Katharine Graham, en su calidad de presidenta y editora propietaria de este periódico, por entonces de ámbito local, entra en la sala de reuniones de un Consejo compuesto exclusivamente por hombres. Mientras se dirige hacia su sillón saluda con timidez a los consejeros que conversan en pequeños grupos. Los saludos que le devuelven parecen educados y distantes.

(Katharine no se ha ganado el respeto profesional de sus consejeros. Tímida e insegura, duda de su capacidad y es consciente de que no fue preparada para esta función.

Su padre, Eugene Meyer, compró el periódico en 1933 y fue su editor hasta que cedió esta función a Philip Graham, el marido de Katharine, en 1946. Cuando Philip se suicida en 1963, Katherine toma el control).

Escena 2. Los papeles del Pentágono

Un flagrante fallo de seguridad del Pentágono facilita la extracción de una gran cantidad de documentación confidencial (“los papeles”), que pone de relieve las mentiras que el gobierno actual (Richard Nixon) y los anteriores han contado al Congreso y a la opinión pública acerca de la guerra de Vietnam.

El New York Times recibe los papeles y empieza a publicarlos. De inmediato, el Gobierno y el Departamento de Justicia ejercen una presión tan fuerte que consiguen que el coloso de la prensa detenga las futuras publicaciones.

En ese momento el Post consigue acceder a los mismos papeles. Su editor ejecutivo, Benjamin Bradlee, se esfuerza en convencer a Katharine de la importancia de saltarse la prohibición gubernamental, fundamentando su decisión en que la libertad de información está por encima de la seguridad nacional. La gran mayoría del Consejo está en contra, porque tal decisión supone la asunción de un riesgo enorme en la supervivencia del periódico y en responsabilidades penales personales.

Katharine se enfrenta por tanto a la decisión más importante de su carrera profesional. Decide publicarlos.

(Katharine encontró un amplio escepticismo cuando algunos años antes contrató al Director de la corresponsalía en Washington del Newsweek, Ben Bradlee, como Editor Ejecutivo del periódico. Ben demostró ser un líder en su función, además de un entusiasta defensor de la independencia de la prensa, la responsabilidad gubernamental y la igualdad de género).

Escena 3. Salida del Tribunal Supremo

La escena recoge la salida de Katharine del edificio del Tribunal Supremo a través de la muchedumbre que se agolpa alrededor celebrando el fallo favorable al Post. La cámara acompaña a la que ahora parece una lideresa abriéndose paso con un caminar seguro, confiado y triunfal entre una multitud de mujeres jóvenes con rostros resplandecientes de admiración.

(Katharine se convirtió en la primera mujer CEO de una compañía de la lista Fortune 500. Su autobiografía “Personal History”, publicada en 1998, ganó el Premio Pulitzer). Le sucedió su hijo Donald E. Graham en 1993).

Forja

Puede definirse como el proceso que se utiliza para dar una forma y unas propiedades determinadas a los metales y aleaciones a los que se aplica mediante grandes presiones. La deformación se puede realizar de dos formas diferentes: por presión, de forma continua utilizando prensas, o por impacto, de modo intermitente utilizando martillos pilones.

Si cambiamos metales por personas y deformación por transformación podríamos aplicar esta definición de forja al proceso que algunas personas han experimentado en alguno de sus ámbitos vitales en algún momento de su existencia. La persona que emerge de ese proceso es diferente a la que lo afrontó.

Lideresa

El propósito o el resultado es lo que mueve nuestro accionar, y la eficacia de esas acciones es función de la persona que somos en ese momento.

Lo que la película nos muestra sutilmente es la transformación que experimenta Katharine cuando decide afrontar la encrucijada que conforman las dos soluciones opuestas que proponen las dos facciones en las que se ha dividido su empresa: publicar o no publicar.

La Katharine de la primera escena carecía de la confianza y la determinación para siquiera enfrentarse a tan enorme reto.

La de la segunda escena es ya una lideresa porque ha asumido su responsabilidad, es decir, no tiene la menor duda de que sólo a ella le concierne responder a la situación crucial de la que dependen no sólo elementos tan terrenales como la desaparición de su empresa, su patrimonio y su futuro penal, sino valores como la independencia de la prensa (el llamado cuarto poder) en una democracia y la responsabilidad del gobierno como representante del pueblo.

También podríamos colegir que el desarrollo de su liderazgo se nutre en gran medida del de Ben, su editor ejecutivo.

Cuando una persona conquista las habilidades, actitudes y mentalidad que demandan los resultados que quiere alcanzar, simplemente atrae esos resultados. Los resultados que conseguimos no son más que la consecuencia (inevitable) de los cambios que conquistamos.

Jim Rhon nos enseñó que el sentido principal de la vida no consiste en lo que consigues, sino en lo que te conviertes, y también te invitó a que “no desees que las cosas te resulten fáciles, desea ser mejor, y de esta forma serás capaz de enfrentarte con éxito a los retos presentes y futuros. La consecuencia será la conquista de lo que quieres”.

Por eso yo creo que la gran satisfacción que Katharine Graham muestra a la salida del Tribunal Supremo no es tanto porque el fallo le sea favorable, y tampoco por librarse de las dolorosas consecuencias –pérdida de la empresa y penas legales personales -que hubiese supuesto un fallo adverso.

Creo firmemente que su satisfacción es la de tomar conciencia de la persona en la que se ha transformado.

Recordar datos como que corría el año 1.971, que no había sido preparada para ese destino y que era mujer no hacen más que incrementar el valor de su transformación.
 
Jaime Bacás, socio de Atesora Group.