Las seis cosas que aprendí en la Titan Desert (O las seis claves del éxito para todo lo que me proponga)

Las seis cosas que aprendí en la Titan Desert (O las seis claves del éxito para todo lo que me proponga) Parte III

TERCER APRENDIZAJE: MODELA A LOS MEJORES
Etapa 3: Merzouga-Merzouga. 103 kms. 1014+. Etapa de Navegación.

La bautizada como “Etapa Garmin”, por estar patrocinada por una de las marcas de navegadores más conocida. Una etapa de orientación donde los 25 primeros kilómetros no estaban señalizados de ninguna manera y la única referencia que teníamos los participantes eran los CP’s, o puntos de control por los que era obligatorio pasar. No existía un trazado previo que la organización hubiera fijado y tampoco había ningún tipo de pista ni señalización para realizar este primer tramo de la jornada.
Recuerdo que la tarde anterior mis compañeros de jaima me preguntaron la opinión sobre cómo íbamos a plantear ese primer tramo y sencillamente les respondí: “sigamos la espalda de quien veamos más decidido. Ese seguramente sabe por donde ir”, respuesta que arrancó una sonora carcajada. Es cierto, había muchos participantes, quizá la mayoría, que no era la primera vez que disputaban la Titan. De hecho, más de uno había participando en todas y cada una de las doce ediciones que ya se habían celebrado desde que la prueba se estrenó. Aunque el recorrido no fuera el mismo que en años anteriores, muchos de los corredores sabían como afrontar aquella jornada. La noche anterior a esa etapa, pudimos ver corrillos de personas alrededor de la pantalla de algún ordenador chequeando mapas y altimetrías, valorando las distintas alternativas que había para llegar a los puntos de control.
Nosotros no contábamos con buenos mapas y hasta teníamos dificultades con nuestra conexión a internet, así que mi respuesta sobre como abordar aquella etapa me pareció práctica.
A los pocos minutos de darse la salida la gente empezó a dispersarse en abanico. Muchos, como nosotros, disminuimos la velocidad y comenzamos a mirar a izquierda y derecha para tomar una decisión. Finalmente opté por “una espalda decidida” y acertamos de pleno porque, aunque estuvimos ese día pedaleando en pleno desierto de arena, lo que hacía inevitable desmontar de la bicicleta con cierta frecuencia, los que elegimos “aquella espalda” coincidimos en que habíamos seguido el mejor camino para hacer esa parte de la etapa.

Cuando se trata de tomar decisiones tácticas en el mundo de la empresa yo suelo decir: “Sigue a los mejores. La rueda ya está inventada”. Utiliza tu entusiasmo, tu intuición y creatividad para abrir caminos nuevos que te lleven a conseguir tus objetivos, pero no pierdas el tiempo en explorar caminos que ya hicieron otros antes y que sabes a donde llevan. Modelar a los mejores es una habilidad que nos facilita alcanzar el éxito sin mayor esfuerzo. No es obligatorio sufrir para ganar.

Ese día recibí otra lección sobre algo de lo que mucho se habla pero que pocas veces tenemos la oportunidad de vivir. Mi compañero de aventura persistía con los problemas estomacales que se iniciaron la jornada anterior y la situación se le había agravado hasta tal punto que su cuerpo no admitía nada sólido, y a duras penas algo líquido. Os podéis imaginar que en unas circunstancias tan demandantes de esfuerzo por tiempo prolongado, no alimentar nuestro organismo de la energía necesaria para pedalear en forma de hidratos de carbono, era garantía segura de fatiga, agotamiento y hasta de riesgo de shock.
Mi compañero aguantó bien las primeras cuatro horas de etapa, sin embargo, a partir de ahí, aquello se convirtió en un rosario de paradas para recuperar mínimamente la energía necesaria y continuar pedaleando. Nos quedamos solos. Él insistía en que yo tirara para delante pero tenía claro que solo lo dejaría si decidía retirarse y apretaba el botón del localizador personal que todos llevábamos para que alguien del equipo médico lo recogiera. En varias de esas paradas era yo quién le proponía avisar al personal de apoyo pero él, sentado sobre cualquier piedra con la mirada perdida sobre la tierra y evidentes señales de abatimiento corporal, levantaba con esfuerzo la cabeza y me decía “no te preocupes, sigamos, voy a llegar como sea”. Aquella fue una lección en directo de cómo alguien con determinación y una meta clara se levanta una y otra vez con la mirada puesta en su objetivo. Después de cada pedalada sólo piensa en la siguiente. Después de cada caída sólo piensa en levantarte. Descarta cualquier otra opción que no pase por levantarse de nuevo y ten cerca a personas que te ayuden a hacerlo.
Una labor de equipo es fundamental para transitar por la vida. En el ámbito personal son nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos. Sin ellos nos faltaría el apoyo necesario para levantarnos cuando la vida nos da un revés, cuando se produce la perdida de un ser querido, una separación, una enfermedad, un despido. En nuestro contexto profesional suele ser un buen mentor, un buen jefe, un buen compañero, un buen equipo. Si pretendemos hacer el camino solos, las posibilidades de fracaso a la hora de alcanzar nuestros objetivos se multiplican.



Artículo completo en la Revista Talento de julio y agosto de 2017. Página 20.
PRIMER APRENDIZAJE: NO ACOMPLEJARSE NUNCA
SEGUNDO APRENDIZAJE: COMPETIR HOY PARA GANAR MAÑANA
CUARTO APRENDIZAJE: HAZ MÁS CON MENOS
QUINTO APRENDIZAJE: APROVECHA LOS IMPULSOS DE OTROS
SEXTO APRENDIZAJE: OLVIDA TUS ERRORES EN CINCO MINUTOS


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